sábado, 29 de noviembre de 2008

Qué bueno es tener amigas que piensen así...

Releyendo el libro que escribió y me mandó desde México, mi amiga Anita Barabtarlo, Entre vientos y encuentros, doy con esta reflexión:
"Sentada en la fila de espectadores-protagonistas, aplaudiendo a quienes me precedieron y aplaudida al pasar al estrado, mi mente se dispuso a viajar por el recuerdo de mi vida profesional en la Facultad.
Cuánto entusiasmo, proyectos, ganas de compartir el pensar y el sentir, trascender. Abrirse a la escucha de otras escuchas (los alumnos no son números, sino personas, con historias).
Claro, a mis 22 años de edad no entendía ni se me ocurria pensar en las diferenncias. Nos educaron en la cultura de la uniformidad, todos debíamos explicar la teoría, la metodología, de lamisma manera y los alumnos la tenían que comprender de igual forma desde una cultura que reproducía la homogeneidad.
Con el tiempo y un ganchito fui aprendiendo a desaprender para aprender la riqueza de la diversidad, de la diferencia.
Cada clase impartida, cada experiencia acumulada, el reflexionar sobre ellas, el vivir una cotidianidad de entrega, es imprimir la huella, es preparar el terreno para la siembra... en síntesis, me embarqué en la nave del enseñar-dar-aprender-recibir, una nave con rumbo dialéctico e infinito... y así he ido descubriendo la riqueza del ser humano."

Qué notable es reconocernos en nuestras amigas, Anita, Laura, Paola, Viviana, Mónica, Silvia, Nora, Graciela, Lenina, Mabel,...

Anita escribió cuando leyó su cita:
Martha Alicia, amiga-espejo, a traves y desde el espejo nos vemos y nuestras miradas desde nuestras historias miran hacia horizontes similares. Buscando en la vida, y a la vez brindando escucha y entendimiento.
Inicio mi dia sábado 29, sumamente emocionada por tu cita de mi pensar plasmado en el libro,
un beso
Anita

Sucedió en Coronel Dorrego...


25 de Noviembre: No más violencia contra las mujeres
Actividades en Coronel Dorrego
Texto de Laura Forchetti


Empecé el día escribiendo tarjetitas para las compañeras
que mi corazón esté siempre abierto a pajaritos
que mi mente se pasee hambrienta por ahí
e intrépida y sedienta y flexible
y hasta si es domingo
pueda equivocarme
e.c.cummings

a las nueve estamos en la municipalidad
con las cintitas lavanda y los papeles
después la radio, al aire
y la puerta del banco Provincia, las calles del centro
la gente no está acostumbrada acá
se queda un poco molesta
con el volante en la mano sin saber qué hacer

a las siete de la tarde en la plaza
colgamos telas y cartones
la muni contrató equipo de audio
convocó a unos pibes de 20 para hacer música
están pasando discos
Perla dice: si ponen esa música me voy
mientras colgamos un cartel enorme Ni una más
les voy a decir-insiste
mira de frente a un rubiecito:
yo te explico, estamos acá porque hay mujeres
muchas mujeres que están muertas
porque las mataron los maridos
esto no es una fiesta
el pibe dice bueno, revuelve discos, sale con algo más tranqui
el viento se calma de a poco
llega gente varia
llegan más mujeres
llegan los directores de la muni
llega el intendente Zorzano
llega la mujer del intendente
llega el capitán Giusia con traje de gala
ni un médico ni un abogado
ni el fiscal ni su secretaria
casi ningún docente
ningún autoconvocado
ningún productor rural
ninguna mujeres con el campo
un acto en la plaza es un gesto apenas
decir presente poner una bandera

son más de las ocho cuando leemos
un viejo poema de Alfonsina Storni
conceptos, estadísticas
motivos del dolor y la desigualdad
mucho y poco
casi nada
pero un gesto acá en Dorrego
donde es raro ver gente con banderas y consignas

son más de las nueve y media cuando se dispersa el grupo
nosotras
claro
nos vamos a tomar cerveza
y la seguimos…

nota innecesaria pero inevitable:
ese mismo martes 25, en la siesta
hubo una muerte no del todo ajena a estas cuestiones
un hombre de unos 30 años se suicidó
era la pareja de una de las mujeres del grupo de mamás jóvenes
-en riesgo dicen los de desarrollo social-
que trabajaron con nosotras
y había estado esa mañana preparando los detalles del día
otra vez, el golpe

Y que los platos los lave otro
Coronel Dorrego

miércoles, 26 de noviembre de 2008

EL VUELO DE LAS MARIPOSAS

25 de noviembre "Día de la no violencia hacia las mujeres"
por Lucía García*

Era julio de 1981 cuando en Bogotá, Colombia se realizaba el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Las dominicanas Magalí Pineda y Angela Hernández, casi al finalizar el plenario de cierre, hicieron una moción: declarar el 25 de noviembre, como el "Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres", en memoria de las hermanas Mirabal, asesinadas por la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, el 25 de noviembre de 1960.
Patria, Minerva y María Teresa Mirabal eran integrantes del Movimiento Revolucionario 14 de junio. El nombre era un homenaje a la fecha del desembarco guerrillero del año 1959 contra la tiranía trujillista, que hizo temblar los cimientos del régimen. La organización clandestina nucleaba a jóvenes que habían decidido pasar a la acción para acabar con una dictadura que pronto cumpliría 30 años.
Las hermanas habían nacido en Ojo de Agua, en Salcedo, provenían de una familia de comerciantes. La primera en nacer fue Patria Mercedes, el 27 de febrero de 1924, poco antes de que las tropas interventoras de Estados Unidos abandonaran República Dominicana, la segunda María Argentina Minerva, nació el 13 de marzo de 1926, y la tercera, Antonia María Teresa, el 15 de octubre de 1935. En 1938, Patria, Minerva y otra hermana, Bélgica Adela, nacida el 2 de marzo de 1925 fueron enviadas a estudiar al colegio Inmaculada Concepción, en La Vega.
Cuenta la historia que en junio de 1949, Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de su provincia, asistieron a una fiesta en Santiago en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo. El dictador conoció a Minerva y se interesó en ella. Las invitaciones a la familia Mirabal se repetían, y los desaires de Minerva también. Enrique Mirabal, su padre, por "consejos" del gobernador de Moca había enviado un telegrama al tirano excusándose de la ausencia de su familia por "motivos de salud", días después fue detenido y conducido a la cárcel. Poco más tarde, su hija también fue presa junto a varias de sus amigas: Enma Rodríguez, Violeta Martínez y Brunilda Soñé. Todas las prisioneras fueron investigadas sobre las supuestas relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular, y particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco.
A partir de ese momento, fue montado sobre la familia Mirabal, y particularmente sobre Minerva, - la Mariposa en la jerga clandestina - y sus contactos, un implacable espionaje, y Trujillo en persona era informado permanentemente sobre todas sus actividades.
Los últimos años de la década del cincuenta fueron de agitación social en Latinoamérica, la caída del dictador colombiano Rojas Pinalla; más tarde, la del venezolano Pérez Jiménez y en 1959 la huida de Cuba del dictador Batista, tras el triunfo revolucionario de Fidel Castro, no sólo abrieron nuevos caminos en esos países, sino que contagiaron la esperanza de cambios profundos en todo el continente.
República Dominicana no fue la excepción. En enero de 1959 en una reunión familiar en la que estaban presentes Minerva, Manolo Tavares Justo –su marido-, María Teresa, Leandro Guzmán y otras personas, mientras analizaban la situación política del Caribe, particularmente la cubana después del triunfo de Castro, Minerva planteó por primera vez la posibilidad de organizar un movimiento para derrocar a Trujillo. La iniciativa prendió en la voluntad de los presentes y acordaron ese día iniciar los contactos para sumar adeptos de todo el país.
La expedición armada del 14 de junio, proveniente de Cuba, a pesar de haber sido reprimida por la dictadura, sembró la rebelión en la conciencia de esos jóvenes, que se reunieron en asamblea constitutiva en Mao el 10 de enero de 1960, en la Hacienda de Conrado Bogaert, y adoptaron como nombre el de la fecha de esa expedición. En esa asamblea clandestina había delegados de todo el país, y sólo dos mujeres, Minerva y Dulce María Tejada Gómez. Sin embargo, para presidir la Agrupación 14 de junio fue elegido Manolo Tavares Justo, Presidente, Pipe Faxas, Secretario General y el ingeniero Leandro Guzmán, como tesorero.
La reunión llegó a oídos de la inteligencia de la dictadura y comenzaron las detenciones. Manolo, Minerva, María Teresa, y su esposo Leandro Guzmán y también Pedro González. A fines de enero más de cien integrantes del 14 de junio habían caído presos. Fueron torturados y varios, asesinados.
Simultáneamente junto a Minerva, fueron encarceladas otras mujeres: Ing. Tomasina Cabral, Dra. Fe Violeta Ortega, Miriam Morales y la Dra. Asela Morel. La presión obligó a Trujillo a poner en libertad a las mujeres detenidas, el 7 de febrero de 1960, y en los meses siguientes a decenas de jóvenes varones. Sin embargo, el Dr. Tavares Justo, Leandro Guzmán, Pedro González, y los demás dirigentes quedaron detenidos. Meses después, Trujillo ordenó el asesinato de Rómulo Betancourt, Presidente de Venezuela; y el 18 de mayo, Minerva y María Teresa, fueron de nuevo encerradas, y sometidas a la justicia por "atentar contra la seguridad del Estado" y condenadas a cinco años de prisión.
En la última visita que hicieron a Manolo y Leandro, las hermanas Mirabal comentaron a sus maridos los rumores que circulaban en Salcedo sobre la posibilidad de que sufrieran un "accidente", un clásico del trujillismo cuando pretendía ocultar un crimen.
La orden de asesinar a las hermanas Mirabal ya había sido cursada, y en Puerto Plata se encontraban los ejecutores: Ciríaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio, y Emilio Estraba Malleta, todos miembros de Servicio de Inteligencia Militar. El último, de origen cubano, había realizado esa misma tarea en la dictadura de Fulgencio Batista.
Cuando las hermanas Mirabal abandonaban Puerto Plata rumbo a su hogar, fueron detenidas por un vehículo que interceptó el jeep que las conducía. Introducidas a empujones al carro de los matones, y llevadas a un lugar previamente escogido en la carretera bordeaba por un precipicio, fueron brutalmente asesinadas y luego introducidas en el jeep que fue arrojado al abismo. El cruel asesinato nunca pasó por accidente.
La historia dominicana las rescata como heroínas, en diferentes versiones. Las unas como mujeres a las que el destino les guardaba un lugar de mártires; las otras como luchadoras de vanguardia en un mundo de hombres.
La tarde del 30 de mayo de 1961 cuando el general, que se enorgullecía de ser el "primer anticomunista de América", realizaba su habitual itinerario hacia la residencia La Caoba en San Cristóbal, tres coches a bordo de un grupo de militares y civiles emboscó al vehículo presidencial, lo interceptó y ultimó a balazos al jefe del régimen represivo. Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadahlá, Antonio de la Maza, Luis Amiama Tió, Juan Tomás Díaz, Huáscar Tejeda, Roberto Pastoriza y Antonio Imbert Barreras, ajusticiaron al genocida.
Para entonces las cárceles estaban repletas de presos políticos que eran torturados, y Trujillo era propietario del treinta por ciento de la tierra cultivable del país.
"Sólo tengo dos enemigos importantes: la Iglesia y las hermanas Mirabal", había dicho un año antes de morir el propio dictador.

*Lucía García es periodista y coordinadora junto a Ana Maldonado y Lohana Berkins del Seminario "Género: medios de comunicación y subjetividad" en la UPMPM.