jueves, 17 de mayo de 2012

Karel Kosik, concepción de praxis


Concepción de la praxis en Kosík, Karel 

 Lic. Martha A. Lombardelli.


Palabras claves: filosofía- lo obvio - praxis

Datos acerca del filósofo Karel Kosik

   Filósofo checoslovaco, nacido en Praga en 1926, muere en febrero de 2003. Pertenece a la nueva corriente de filósofos marxistas -en Polonia, Kolakowski y Adam Schaff a la cabeza; el grupo de Ernst Bloch y sus discípulos, en Alemania oriental- que protagoniza la destalinización en el pensamiento filosófico. A principios de 1964, interviene junto con Sartre, Garaudy, Paci y otros filósofos occidentales, en el Coloquio sobre moral y sociedad, organizado en Roma por el Instituto Gramsci.

Teoría versus práctica

   Una de las características del pensamiento filosófico es descubrir, hacer evidente, rescatar del olvido y la mistificación, ideas que luego la conciencia ingenua se apropia y -por no haber recorrido el camino de la filosofía-, no las toma muy en serio y las considera obvias. Es lo que sucede, dice Kosík, con el concepto de praxis, el cual se ha convertido en el concepto central de la moderna filosofía materialista.

   Sin embargo, lo que sólo queda de ese gran descubrimiento es la idea de que la práctica es algo muy importante y que la unidad de la teoría y la práctica tienen el valor de un principio. Pero con eso no basta para comprender en qué medida lo es. Históricamente la práctica ha sido entendida como "socialidad" y la filosofía materialista como doctrina de la "socialidad del hombre". Otra de las formas de entender la práctica fue su reducción a mera categoría con función de correlato del conocimiento y de concepto fundamental de la epistemología. También se la identificó con la técnica, en el más amplio sentido de la palabra; entendida y practicada como técnica operativa, como arte de disponer de los hombres y de las cosas; como poder y arte de manipular.

   Kosík se pregunta:" ¿En qué sentido, y de que tradición intelectual, la filosofía materialista ha deducido la práctica como su propio concepto central? (...) ¿Acaso no sabían los pensadores y hombres prácticos de todos los tiempos que el hombre es prácticamente activo? ¿Acaso toda la filosofía de los tiempos modernos no se ha formado (en consciente oposición a la escolástica medieval) como ciencia y conocimiento que deben hacer de nosotros los “dueños y señores de la naturaleza?” se pregunta el filósofo, haciendo alusión a la obra de Renato Descartes, Discurso del método, cap. VI.

   También la filosofía clásica de la historia ya había formulado la idea de que los hombres actúan en la historia, y de sus acciones derivan consecuencias en los que ellos no habían pensado. Se refiere a G. Vico, I. Kant y -especialmente- Hegel.

   Para salvar el carácter filosófico del concepto de práctica y que no quede convertido en una categoría de la teoría dialéctica de la sociedad, Kosík, afirma que la problemática de la praxis no puede desarrollarse partiendo de la relación teoría-práctica o contemplación-actividad. Históricamente encontramos en algunos filósofos el primado de la teoría o contemplación (Aristóteles y la teología medieval) como su inversa, el primado de la práctica y la actividad (Bacon, Descartes y la ciencia natural moderna).

   La proclamación de la supremacía de la práctica sobre la teoría -según Kosík- acompaña el desconocimiento del significado de la teoría. Eso lleva a que se la reduzca a mera teoría y a funcionar como auxiliar de la práctica. A su vez, el sentido y contenido de la práctica, en esa posición, se comprende tan poco como cuando se reivindicaba anteriormente la teoría sobre la práctica. Cada una de esas posiciones parte de un aspecto históricamente determinado de la praxis.


Práctica como dominación de la naturaleza y el hombre

   El autor observa que, simultáneamente a la desacralización de la naturaleza y el descubrimiento de ella como objeto de explotación y dominación, se da la desacralización del ser humano.  Es decir, se comprueba que también él es un ser manipulable. Como prueba de esta afirmación, Kosík nos remite a la obra de Maquiavelo. Su descubrimiento fundamental es el concepto de ser humano  como ser disponible y manipulable.

    Son tres los ítems a tener en cuenta en esta concepción que analiza Kosík: el descubrimiento de la naturaleza como objeto de conocimiento y dominación; aparición de una ciencia operativa como la postula Bacon y anteriormente Galileo, que elabora ese concepto de naturaleza y la concepción antropológica maquiavélica. La concepción política que acompaña este paradigma, también tiene el carácter de ser una técnica calculadora y racionalista; un modo de manipulación del material humano. Al interior de esta concepción, la “práctica” es considerada como la manipulación de la naturaleza y del hombre. Desde esta concepción de la práctica es imposible, según Kosík, llegar a comprender la naturaleza de la praxis.


 

El problema de la praxis es filosófico.

   El abordaje de la praxis como problema sólo se puede plantear como respuesta a la cuestión filosófica: ¿quién es el ser humano, qué es la realidad humano-social y cómo se crea esa realidad?

   Es a partir de ese planteo filosófico que podemos valorar el interesante aporte de Karel Kosík, quien va a diferenciar la realidad humano-social de lo dado. El ser humano no es humano por naturaleza. La humanidad se va construyendo en el proceso de mundanizar; en el proceso de interrelación efectiva entre hombre y mundo. En Kosík,  la ontología  siempre se trata de una ontología praxiológica, es decir, centrada en la praxis histórica de la humanidad.

   El filósofo checo en su posición ontológica praxiológica, dirá: La praxis es la esfera del ser humano. Con esta sencilla afirmación el autor está poniendo de relieve, encuadrando, el hacer humano como realidad ontológica. La práctica es la revelación del secreto del hombre como ser onto-creador; como un ser que crea la realidad (humano-social), y eso le posibilita el comprender y explicar la realidad ( humana y no humana; la realidad en su totalidad).

      "La praxis del hombre no es una actividad práctica opuesta a la teoría, sino que es la determinación    de  la existencia humana como transformación de la realidad". (240)

   A partir de este punto, podemos afirmar que la práctica es activa y va produciendo, históricamente, la unidad del hombre y el mundo. La historia se comprende así como un proceso práctico en cuyo curso se distingue lo humano de lo no humano. Con esta posición, según Kosik, lo humano y lo no humano se determinan en la historia a través de la diferenciación práctica.

   Tampoco se puede reducir la práctica al trabajo. La praxis se funde con todo lo humano y lo determina en su totalidad. Esto quiere decir que la praxis no es una determinación exterior a lo humano. ¨una máquina o un perro no tienen ni conocen la praxis¨. Y aquí es necesario comprender el carácter ontológico de la praxis: "El hombre no produce la cultura y la civilización, su realidad humano-social, como una defensa contra la mortalidad y su finitud (...)" . Es justamente en la objetivación de su ser, en el trabajo que descubre: en primer lugar, el futuro como dimensión de su existencia. En segundo lugar, la posibilidad de la muerte en ese futuro. Kosik se vale de la figura del amo y del esclavo de Hegel para demostrar esta idea. En el enfrentamiento a muerte, tanto el hombre que prefiere la servidumbre antes que la muerte como el que arriesga su vida para ser reconocido como señor, son hombres que ya tienen idea del tiempo y de la temporalidad. Puede entonces ejercer su libertad: someterse a su destino de esclavo o luchar por su futuro libre. En el momento del enfrentamiento, ambos ponen en juego el presente y el futuro. Sólo la dialéctica del propio movimiento de las cosas transforma el futuro. La tridimensionalidad del tiempo como forma de su propia existencia se revela al hombre en su objetivación, es decir, en el trabajo.

La praxis es, tanto objetivación de lo humano y dominio de la naturaleza como realización de la libertad humana. En este sentido, la praxis presenta otra dimensión más: en su proceso crea -no sólo la realidad humana- también una realidad que existe independiente del hombre: la cultura. ¨La creación de la realidad humano-social es la premisa de la apertura y comprensión de la realidad en general¨. La única realidad, para Kosík, está constituida por lo humano y la naturaleza, -ambos transformables por la acción humana. No existen leyes eternas; las leyes relativas al desarrollo histórico-social son productos de la propia praxis humana, sedimentaciones de su propia actividad.







(1963) Dialéctica de lo concreto. Ed. Grijalbo Col. enlace. - Trad. Del it.: Adolfo Sánchez Vázquez. México, 1967. Cap. IV. Pág.235.


 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Soneto a Paula de Roberto Themis Speroni

Dejo este poema porque me parece el colmo de la ternura y además porque me lo recitaba un amigo a quien quise mucho: José María
-
Para que alguna vez, cuando yo muera,
digas:" el cazador, el silencioso"...
te he de explicar por qué no maté al oso
cuando tu voz ansiosa lo exigiera.

Primero, yo no mato en primavera.
Segundo, en el invierno duerme el oso.
Tercero, en el verano es tan gracioso
que no puedo matarlo aunque quisiera.

Por eso, Paula, quiero que recuerdes
a un viejo cazador de ojos verdes
que dejó su fusil y su cuchillo

para contarte una pequeña historia,
sin oso, sin angustia, sin memoria,
un cuento nada más, claro y sencillo.


--extraído de Roberto Themis Speroni Poesia completa,
Ensayo y antología por Ana Emilia Lahite, 1982

sábado, 27 de agosto de 2011

EPISTEMOLOGIA DE LA HISTORIA DEL ARTE.


LIC. MARTHA LOMBARDELLI
AÑO: 1996
Registrado: 27/08/2011



“Los datos de la ‘certeza sensorial’ más simple son, pues, radicalmente distintos para la conciencia de un bosquimano de una maya del período clásico, de un medieval o de un moderno”.
( Jaime Labastida: Producción, ciencia y sociedad: de Descartes a a Marx.)




El individuo constituido por la sociedad y la sociedad constituida por el individuo.
Edgar Morin

La crisis de las ciencias en general y su replanteo actual, ha llevado a poner bajo la lupa a la Historia del Arte. Esto genera una epistemología de esa “disciplina”, como la llaman algunos autores, inhibidos de aplicarle el nombre de ciencia. Es el destino que comparte con las demás ciencias sociales a raíz del cuestionamiento que desde su origen han padecido cada una de ellas respecto -principalmente- a la delimitación de su objeto y la especificidad de su metodología. Esto las ha llevado -y aún continúa- a trasladar metodologías nacidas en el ámbito de las ciencias naturales o , también de las ciencias exactas. Pero hoy que la crisis o cuestionamiento no ha dejado ciencia alguna sin tocar, tal vez sea el momento oportuno para una reflexión acerca de la Historia del Arte.
Sabemos que las viejas categorías que aportaba la Estética: arte, artista, genio, belleza, inspiración, originalidad, singularidad, etc. huelen a naftalina. Hoy, más bien, se habla de experiencia artística, experiencia estética; percepción artística-percepción estética; códigos culturales , que abarcarían los códigos perceptivos, cognitivos y representativos. ; de fenómeno artístico como estructura compleja que engloba al artista, la obra y el receptor. El campo de lo que hoy se denomina arte es mucho más amplio de lo que anteriormente comprendía el término.
Todo esto lleva a la necesidad de una epistemología de la Historia del Arte que, al abocarse a un estudio crítico, colabore a resignificar su objeto, al mismo tiempo que a construir la metodología que mejor le posibilite su tarea.
La Historia del Arte es temporalidad y como tal, no puede mantenerse ajena a los replanteos que acerca del tiempo están realizando distintos filósofos y científicos. El tema de la subjetividad, el de las culturas y -al igual que todas las demás ciencias- el de la ética, son problemas que tendrá que resolver para consolidarse como conocimiento no arbitrario. En lo posible no discriminatorio.


LECTURA CRITICO-EPISTEMOLOGICA

Texto seleccionado La esencia del estilo gótico
Autor: W. Worringer.

Para tener una idea de cómo el discurso está socialmente condicionado hemos decidido dar un rápido pantallazo de lo que sucedía en Alemania en la época en que el autor seleccionado escribe su obra. Reconocemos que los datos que manejaremos a continuación son producto de una subjetividad y que como tal, nuestra subjetividad está presente en la elección del historiador.

Alemania: fines del siglo XIX y principios del XX.


El 18 de marzo de 1890 dimitía el canciller Bismarck y llegaba a su fin la vieja Alemania de los Junkers, enemiga de aventuras, conservadora en el profundo sentido de la palabra.El desarrollo capitalista de Alemania la convertía en un Imperio industrial urgido de expansión. Las fronteras de Alemania, ya no las de Prusia, resultaban insuficientes para contener el Nuevo Reich.
El joven emperador Guillermo II, -megalómano, vanidoso, liviano y de carácter débil- se hallaba escoltado, por un lado, por un capitalismo demasiado dinámico e impaciente y, por el otro, por un ejército incontenible y deseoso de expansión.
Con el nuevo siglo , el crecimiento industrial de Alemania era elocuente. La gran industria se agrupaba ya en cárteles y trusts cuya reglamentación de la producción, tendía a mantener altos los precios. Su política proteccionista se había profundizado. La agricultura alemana ya no bastaba para alimentar a la nación y su necesidad de materia prima se hacía cada vez más urgente.
De la noche a la mañana, Alemania se convirtió en potencia colonial. Ya en 1894, Bismarck había adquirido el Sur-oeste de África, el África Oriental y parte de Nueva Guinea. En 1899 adquirió las Islas Mariana, al este de las Filipinas; el archipiélago de las Carolinas y el de Palau en Oceanía, y Samoa, archipiélago océanico en la Polinesia.
La expansión alemana en el Extremo Oriente fue mucho más agresiva. La ayuda que Alemania, Rusia e Inglaterra dieron al Japón en 1895 en su guerra contra China posibilitaron que tuviera una victoria decisiva. Hecha la paz, las potencias amigas del Japón presentaron sus reclamaciones a China. Esta se negó a hacer concesiones a Alemania, - última en llegar al reparto del botín- la cual no se resignaba a dejar de cobrarse el favor que había hecho al Japón. El asesinato de dos misioneros católicos alemanes en la provincia de Shan-Tung, en 1897, le dio al gobierno de Berlín el pretexto para enviar a China un ejército al mando del príncipe Enrique, hermano de Guillermo II.
Resultado de la expedición a China fue el “arrendamiento” de la península de Kiau-Tschu por noventa y nueve años.El imperialismo alemán volverá a intervenir en China, formando parte de la expedición internacional de 1900 contra ese país. El motivo de esta expedición -proteger los intereses europeos- encubría la intención de provocar una insurrección que justificase el secuestro del gobierno de China. La entrada de las tropas europeas en Pekín creo una situación muy tensa; producto de esta tensión fue la muerte del ministro alemán por un soldado chino. La noticia enfureció a los nacionalista alemanes, quienes pedían el arrasamiento de toda China. Se organiza otra expedición militar y Guillermo II la despide con las siguientes palabras: “No habrá perdón; tampoco quiero prisioneros. Disparad vuestras armas de modo que en mil años no ose un chino mirar extraviadamente a un alemán.”
El imperialismo occidental le impuso a China la más humillante derrota.
En Alemania, la Socialdemocracia ganaba terreno en las calles.Los partidos conservadores alemanes se verían perjudicados en las elecciones siguientes por las brutales represiones que realizaba en las colonias de África occidental el general Trotha; la política naval de Von Tirpitz; los delirios del emperador; la codicia de los grandes industriales y los Junkers.
En las sucesivas elecciones, la Socialdemocracia fue ganando terreno. En 1912 estaba en camino de ser la organización socialista más poderosa del mundo.Esto les permitió presentar en el Reichstag una proposición que reformara la constitución respecto a la participación del parlamento en la decisión sobre la paz y la guerra, que dependía del emperador y del gobierno. El emperador que , según dijo estaba “harto de parlamentarismo”, que él no dependía para nada del parlamento, ni de las asambleas populares, ni de la nación. Declaró que reinaba por designio divino y que sólo ante Dios respondía de sus actos. Éste era también el punto de vista de las oligarquías gobernantes en Alemania. La clase obrera alemana comienza a protestar contra la guerra inminente.

Dejamos en este punto el panorama económico-político, nacional e internacional de Alemania. Panorama sumamente breve y que sólo realizamos para tener una visión del contexto en que se gesta la obra del autor objeto de análisis.



NACIMIENTO DE LAS CIENCIAS SOCIALES.


Vivimos en un mundo social y nos adaptamos a él: Evelyn Fox Keller

Durante el siglo XIX , cuando ya la primera Revolución Industrial se ha afianzado comienzan a aparecer las primeras formulaciones sistemáticas alrededor de un nuevo campo de estudio: lo social. Se trata de generar conocimiento acerca de la vida social del hombre; un conocimiento liberado de especulaciones metafísicas, tal como en el siglo XVIII lo estipulara Kant respecto de las ciencias naturales. Se puede decir que el nacimiento de las ciencias sociales está ligado al espíritu positivista, el cual pretendía una visión realista y científica de la sociedad con independencia de la teología y la metafísica. La espectativa era: abordar positivamente los hechos sociales. Con ello se pretendía equiparar el conocimiento de lo social al de las ciencias : física, química y biología. Augusto Comte (1798-1857) y Herbert Spencer (1820-1903) han sido considerados los fundadores del positivismo clásico.
El haber nacido en la época del capitalismo industrial en expansión ha marcado sustancialmente a las ciencias sociales. Se puede decir que la antropología debe su gran impulso inicial a los proyectos colonialistas de las grandes potencias. La creencia en el progreso humano y en el desarrollo de sus mejores capacidades llevó a considerar a las culturas diferentes a la del hombre blanco, occidental y adulto como inferiores. Occidente pretendía ver en las otras culturas estadios infantiles, ingenuos e irracionales. Recordemos la obra de Lévy-Bruhl Las funciones mentales en las sociedades inferiores, publicada en 1910. El evolucionismo de Darwin está presente en la filosofía del inglés Herber Spencer, quien considera la evolución como una ley universal que rige todos los aspectos de la realidad, incluida la vida social.
Un territorio que durante todo el siglo XIX había sido objeto de planteos espiritualistas como el ‘alma humana’, también es conquistado por la investigación dando lugar al nacimiento de la psicología. Wilhelm Wundt (1832-1920) funda el primer laboratorio experimental en Leipzig. Su metodología se centró en la introspección. El primado de la conciencia y del método introspectivo recién se verá eclipsado en las primeras décadas del siglo XX con la crisis del positivismo y la aparición del psicoanálisis.
En 1895 Emile Durkheim publica la Reglas del método sociológico y dos años más tarde El suicidio. Hasta 1891 y durante diez años un suizo, Ferdinand de Saussure dictará cursos sobre una teoría general del lenguaje, que será publicada después de su muerte

El pensador Robert Nisbet aporta un enfoque sumamente interesante para la comprensión del pensamiento social en el siglo XIX. Considera que en este siglo se da una reorientación del pensamiento europeo y que es posible detectarlo a partir de las palabras e ideas que aparecen en el pensamiento de autores como Tocqueville, Marx, Weber y Durkheim, considerados como los autores que echaron las bases del pensamiento sociológico contemporáneo. Estas ideas son: comunidad, autoridad, sagrado, status y alienación. Ideas muy diferentes a las que predominaban en los siglos XVII y XVIII: individuo, progreso, contrato, naturaleza y razón.
Las ideas mencionadas aparecen como la reacción del tradicionalismo conra la razón , del comunalismo contra el individualismo y de lo no racional contra lo puramente racional. Aparecen en todas las áreas del pensamiento: filosofía, literatura, teología, jurisprudencia, historiografía y sociología. En clave de Khun funcionarían como el paradigma del siglo XIX.

En este panorama bastante sintético acerca de las ciencias sociales y en el cual se observan ausencias importantes, quisiéramos ubicar la producción intelectual del autor seleccionado para el análisis.

Se podría pensar que todo lo expuesto anteriormente: el panorama económico, político e intelectual de un determinado momento histórico resulta gratuito respecto al trabajo que nos hemos propuesto. Sin embargo, consideramos la contextualización desarrollada como fundamental para comprender el pensamiento de Wilhem Worringer, en la medida en que las ideas, las construcciones teóricas no surgen de la nada. El nacimiento de las ciencias sociales emerge en una sociedad determinada y en un momento histórico preciso.
Como bien dice Nisbet, citando a otro autor: “las ideas no engendran ideas como las mariposas engendran mariposas. Las ideas de cada época siempre son una respuesta a ‘ciertas crisis’y a estímulos procedentes de los grandes cambios en el orden social.”
Esos cambios son el producto de dos grandes revoluciones: la industrial y la democrática. Las cuales generaron tres grandes marcos ideológicos: liberalismo, radicalismo y conservadorismo. Son varios los autores que han enmarcado el surgimiento de las ciencias sociales en el contexto de estas ideologías.

Psicología, sociología y etnología, han logrado precisar su objeto y elaborar métodos de investigación propios. La estética trata también de convertirse en una ciencia positiva. Esto hace que suscite un gran interés. Partiendo de los postulados neokantianos, Nikolai Hartmann (1882-1950) escribe su Estética, Theodor Lipps (1851-1914) se manifiesta partidario del psicologismo estético con su teoría de la Einfühlung, a la que se adhieren Ernst Meumann (1862-1945) y, en Francia, Victor Basch (1863-1944).
Las tendencias fenomenológicas están representadas, en el terreno de la estética, por Max Scheler (1874-1928) y Moritz Geiger (1880-1938). Emil Utitz (1883-1956) torna a la estética psicológica, mientras que Johannes Volkelt (1848-1930) se mantiene fiel a la estética normativa.


La elección del objeto de estudio, la elección de conceptos, la elección de hipótesis, la elección de hechos; todas esas elecciones están determinadas, en la mayoría de los casos, por los intereses propios de una época, de una determinada cultura o de un grupo humano determinado, y se inscriben en el marco de alguna de las ideologías predominantes.

Respecto a la elección de objeto, sabemos que su delimitación depende de convenciones epistemológicas y metodológicas. A fines del siglo pasado y principios del siglo XX, -cuando nuestro autor escribe su obra- era una preocupación general separar la estética por un lado, con su objeto de estudio constituído por el arte clásico y moderno occidental , y la historia general del arte cuyo objeto son todas las manifestaciones artísticas. Esta preocupación obedece al deseo de equiparar el conocimiento acerca del arte a las demás ciencias de la época.
Siguen este camino Max Dessoir (1867-1947) y Emil Utitz (1883-1956) . Este último afirma que la estética tiene como objeto analizar la naturaleza de los hechos estéticos y su valor, mientras que la ciencia del arte debe estudiar las leyes del arte. Para comprender la obra de arte habrá que partir de una visión histórica, que como todas las de su época, será evolucionista.
W.Worringer también se hará cargo de esta problemática adoptando la misma actitud que Utitz. Considerará que para un estudio científico del arte es necesario deslindar dos dominios: la estética y la ciencia del arte. La primera tiene como preocupación el arte clásico cuyo principio lo constituye lo bello; la segunda debe estudiar todas las manifestaciones artísticas .
Según Raymond Bayer se abandona el campo metafísico para ir acercándose -en los planteos- al ámbito experimental y psicológico; fundamentalmente subjetivo. En este aspecto está presente la estética evolucionista y el experimentalismo de Spencer surgido en Gran Bretaña con una gran influencia en toda Europa.
En la búsqueda de un nuevo método -propia de los distintos pensadores- está presente también la fenomenología husserliana y la psicología moderna. Y, como trasfondo de todo ésto , el historicismo, la filosofía de la vida y los valores en abierta oposición al positivismo. Dirá Dilthey “sólo la historia puede decirnos qué es el hombre”.
Esta problemática está presente en la Escuela de Viena, cuyos miembros tomarán partido por un método histórico.
El estético de la Escuela que más se destacó e influyó fue Alois Riegl (1858-1905).Con él se abandona , en primer lugar, la estética normativa; y ,en segundo lugar, la idea de comprender una época desde el punto de vista del historiador. Su teoría del Kunstwollen: “voluntad artística” o “querer artístico”, lleva a considerar la producción artística de cada período en relación a la “visión del mundo”que posee el mismo, omitiendo, de ese modo, diferenciaciones jerárquicas. Más adelante veremos cómo influye este autor en Worringer.
La idea de adoptar “las visiones del mundo”como criterio de periodización resulta -en cierta medida- acertada, pues, permite relacionar los códigos representativos, perceptivos y cognitivos propios de los distintos universos simbólicos -entiéndase: “,culturas”- que se han sucedido históricamente.
Pero, si este método proporciona alguna ventaja, debemos ser consciente de no caer en totalizaciones uniformizadoras.

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Los conocimientos que uno construye son siempre relativos a los propósitos y éstos están entramados en la visión del mundo. Evelyn Fox Keller

Worringer publica su obra Abstracción y naturaleza en 1908 y La esencia del estilo gótico en 1911. Después de leer sus obras -que por cierto tuvieron un gran impacto en el mundo de las artes y la estética-, y superar la tendencia a dejarnos “impresionar a fuerza de profundidades sublimes”, con qué nos encontramos?
En la primera de sus obras expone una afirmación básica que deberá funcionar como un dogma: “Cada estilo representa para la humanidad que lo creo desde sus necesidades psíquicas, un máximo de felicidad. Esta idea debe guiar, como dogma principal, todo estudio históricoartístico objetivo.”
Worringer deja así establecido que, en cuanto al origen del arte, éste obedece a una exigencia interior tan inconfundible como aquella “que lleva al hombre a crearse dioses”. Por lo tanto, descarta las concepciones llamadas “materialistas”provenientes de Gottfried Semper y sus seguidores, las cuales intentan explicar el arte como el producto de una síntesis entre la capacidad práctica, la técnica y la finalidad utilitaria del objeto a construir.
Hauser plantea que la diferencia en la interpretación del gótico, y del estilo en general, es una vieja controversia entre racionalistas e irracionalistas, entre quienes atribuyen la forma artística, a la manera de Semper, a la técnica, y quienes la atribuyen a la intención artística como Rielg. Él interpreta que ambas posiciones son erróneas tomadas aisladamente.
Ni la intención artística ni la capacidad técnica, pensamos -tal como dice Hauser-, se dan aisladamente en la génesis del producto.

La primera de las obras de Worringer constituye una especulación antropológico-filosófica -romántica. Su posición parte de un punto de vista evolucionista -tal como corresponde a las teorías predominantes de la época- y ya figuran en ella las categorías o conceptos que aplicará en su obra posterior: La esencia del estilo gótico.En esta obra realiza una determinación de lo que considera la historia del arte: “no como una simple historia de la capacidad artística, sino como una historia de la voluntad artística”. La influencia metodológica de Riegl es reconocida explicitamente por Worringer en Abstracción y Naturaleza.


Pasemos ahora a la lectura crítico-epistemológica:
Cuál es el objeto de estudio de La esencia del estilo gótico?

Worringer se propone comprender el estilo gótico; explicitar la voluntad de forma que se manifiesta “en el más pequeño pliegue de un traje gótico con la misma fuerza y evidencia que en las grandes catedrales”. La elección del arte gótico como objeto de estudio, la asimilación del origen de este arte a los pueblos nórdicos, denota cierta resistencia a aceptar como unicamente valiosa la tradición greco-latina reivindicada por un gran sector de la cultura occidental.
Además, su elección tiene que ver con una de esas tres corrientes ideológicas que hemos mencionado: el conservadorismo. Hay un marcado interés por la Edad Media. Dice Nisbet: “Si el ethos central del liberalismo es la emancipación individual y el del radicalismo la expansión del poder político al servicio del fervor social y moral, el ethos del conservadorismo es la tradición medieval”. Ya vimos que la Alemania de finales del siglo XIX y principios del XX se manifestaba políticamente conservadora y económicamente proteccionista.
Lo que pudo haber sido entendido en Rielg como un criterio no jerarquizador de comprender las expresiones artísticas: las distintas “visiones del mundo”, no mantiene este sentido en la teoría de Worringer. Cuando compara el norte y el sur; el pensamiento nórdico y el pensamiento meridional, aplica criterios valorativos.
Según el autor, ambos sufrieron un proceso de evolución, pero el hombre del Renacimiento llega a descubrir la personalidad por un proceso de diferenciación de un “gran organismo popular”. En cambio, el proceso de individuación de la humanidad nórdica, se opera por un proceso que “deshace la masa en innumerables voluntades independientes, alejadas unas de otras, sin la menor conexión concéntrica orgánica”. Esto explica la mística del hombre del norte; y, esa mística le da el carácter trascendentalista: es el individuo en relación con lo que lo trasciende; es el individuo y su necesidad de absoluto.En el arte la necesidad de absoluto se da en las formas abstractas.
Para comprender el arte gótico tratará de construir “tipos ideales”, similares a los que Max Weber construyera y expusiera en un artículo traducido con el título de “Objetividad’en la Ciencia Social y la Política Social en 1904.

Según explica Weber, el tipo ideal debía construirse separando los rasgos sobresalientes de algún complejo histórico -más o menos demarcado claramente- , y organizándolos dentro de una descripción verbal coherente. La idealidad del tipo consiste en su simplificación y aislamiento de todo detalle. El tipo ideal enfatiza las características “esenciales”y funciona como una totalidad.
En este sentido, Worringer construye sus “tipos fundamentales de la humanidad”, para ir luego -por comparación- caracterizando al hombre gótico y su voluntad de forma. La construcción de tipos ideales de Weber era acompañada por otra herramienta metodológica: la comparación, que le permite establecer comparaciones universales a partir de situaciones históricas específicas.
En Worringer , los tipos fundamentales de la humanidad son construcciones hipotéticas, “construcciones irreales, elementos eurísticos de una demostración ingente”. Parece evidente la influencia de Weber cuando continúa afirmando: (...) quiero decir que resultan de una simplificación, a veces violenta, que concentra en tipos ideales muchos complejos muy amplios, diferenciados y llenos de matices”.

Hombre gótico-----------línea orgánica
expresa necesidad de salvación
pero distinta de la que sienten el primitivo y el oriental..

Esta aspiración metafísica está presente en el primitivo como instinto y reaparece en el hombre oriental que, habiendo evolucionado y recorrido toda la órbita del conocimiento racionalista, reconoce que este mundo es mera apariencia. Concepción filosófica netamente platónica.

Para comprender el arte gótico tratará de construir “tipos ideales”, similares a los que Max Weber construyera y expusiera en un artículo traducido con el título de “‘Objetivida’ en la Ciencia social y la Política Social” publicado en 1904.
Según explica Weber, el tipo ideal debía construirse separando los rasgos sobresalientes de algún complejo histórico -más o menos demarcados claramente- y organizándolos dentro de una descripción verbal coherente. La idealidad del tipo consiste en su simplificación y aislamiento de todo detalle. El tipo ideal enfatiza las características “esenciales”y funciona como una totalidad.
En este sentido, Worringer construye sus “tipos fundamentales de la humanidad”, para ir luego -por comparación- caracterizándo al hombre gótico y su voluntad de forma. La construcción de tipos ideales de Weber era acompañada por otra herramienta metodológica: la comparación, que le permite establecer comparaciones universales a partir de situaciones históricas específicas.
En Worringer los tipos fundamentales de la humanidad son construcciones hipotéticas, “construcciones irreales, elementos eurísticos de una demostración ingente”. Parece evidente la influencia de Weber cuando continúa afirmando: “(...) quiero decir que resultan de una simplificación, a veces violenta, que concentra en tipos ideales muchos complejos muy amplios, diferenciados y llenos de matices.”

Watkins, J. W. N.ha hecho un análisis crítico de los tipos ideales de Weber. Según este autor, en Weber habría dos versiones de tipos ideales.
1 versión del tipo ideal aparecida en el artículo mencionado
Watkins lo denomina holista en contraste con el tipo individualista
Weber en la parte l de su obra póstuma Teoría de la organización social y económica postula una 2 versión de tipo ideal individualista: se construyen sin apartarse de los detalles de la vida social, formalizando los resultados.
Presupuesto en Weber es la posibilidad de la comparación simultánea del fenómeno histórico y el tipo ideal. Suponía, en 1904 que el científico social podía comparar su conocimiento de una situación social real al lado del conocimiento de un tipo ideal construido por él.

Si las características de una situación histórica ya han sido relevadas antes de que se ponga en juego el tipo ideal, por qué molestarse en plasmar tipos ideales.?
Los tipos ideales no son hipótesis que guien al científico social en su búsqueda de hechos, porque no se supone que sean realistas o empiristas.
Un tipo ideal holista no es una conjetura acerca de la realidad, sino una representación verbal a priori , es decir , una definición.
Weber presupone que se pueden detectar los rasgos esenciales de alguna totalidad histórica, permaneciendo alejado del detalle, pero vemos que esta creencia es falsa cuando construimos un tipo.
Popper, K. propone substituir la ingeniería utópica u holística por una ingeniería social fragmentaria. La ingeniería holística es un sistema remodelador de la sociedad entera en aras de un proyecto unitario.
Con los “tipos ideales individualistas’, dice Watkins, comenzamos con las predisposiciones, la información y la relación de los individuos, para trabajar hacia fuera, buscando las consecuencias involuntarias de la interacción de esos factores.
Pero con los “tipos ideales holistas”se supone que avanzamos en dirección opuesta”; supuestamente se comienza con las características esenciales de toda una situación histórica, para descender luego a una definición, cada vez más directa, de las desviaciones que esa situación sufre respecto del “tipo ideal”con el que se está comparando. El descenso desde cualidades totales hasta los detalles, podría continuarse hasta que -al final del análisis, se establecen : las predisposiciones, información y relaciones pertinentes de las personas implicadas.
Si el conocimiento de las características generales de una situación social es siempre un conocimiento derivado, formado por partes unidas de lo que se conoce respecto de las situaciones individuales, entonces, el análisis histórico no puede avanzar desde las características totales (lro.), hacia las situaciones de los individuos (2do.). Según la lógica, las primeras derivan de las segundas.
Margarita Schultz afirma que “(...) muchas teorías filosóficas totalizadoras bordean el totalitarismo al determinar, a priori, la naturaleza de los acontecimientos”.

Posiblemente las objeciones de Watkins a Weber, y en general, las de Popper y Schultz son aplicables a los tipos ideales de Worringer como veremos más adelante.

Worringer construye un tipo ideal de hombre primitivo por sustracción respecto al hombre clásico y moderno occidental. Esto denota su pensamiento holista, histórico-evolucionista.
Esta caracterización es, sin duda, tributaria de disciplinas tales como la etnografía o la antropología de su época, las cuales como ya mencionamos, se caracterizaban por sus interpretaciones evolucionistas.
Las visiones modernas del hombre “primitivo” estaban impregnadas de romanticismo. Esto que parece una contradicción, no lo es si pensamosque el “salvaje inocente”de Rousseau era una construcción que le sirvió para realizar la crítica al racionalismo.

Justamente es esa visión idílica del hombre primitivo la que critica Worringer. Según él , el camino es inverso: parte del hombre contemporáneo de su época. Poseedor de una “enorme masa de experiencias heredadas y vividas”; de un capital espiritual que fue enriqueciéndose por “ las aportaciones continuas de la evolución”. El hombre clásico será el que luego se plasmará en el hombre moderno occidental.

Hombre clásico:
Arrogancia antropocéntrica
Fe en el saber
Situado en un punto de equilibrio entre instinto e intelecto.
Ciencia sustituye la religión.
Ciencia y religión se complementan
Evolución de la religiosidad_ ___se orienta a la satisfacción de necesidades intuitivas y no de conocimiento espiritual.
Evolución del arte: pierde su trascendentalidad y suprasensibilidad.
El arte es naturalidad idealizada.

Postula que, si al hombre clásico- moderno le restamos todo aquello que fue ganando en conciencia de sí y de lo no humano; que le proporcionó confianza al poder ir asimilando lo nuevo y lo extraño, a las experiencias que fue acumulando; si hacemos tal reducción, nos encontramos con un ser aterrorizado ante el mundo.
Este ser aterrorizado de Worringer, es el “otro” construido por la antropología de principios de siglo desde su perspectiva occidental, que consideraba a las culturas diferentes como la infancia de la humanidad.
Afirma Worringer: “Al principio de la evolución hay un dualismo absoluto entre el hombre y el mundo, dualismo que ninguna experiencia mitiga. Confundido por la caprichosidad e inconexión de los fenómenos, el hombre primitivo vive en un oscuro terror espiritual del mundo externo.”
Debido a ese dualismo entre el mundo y el hombre que le ocasiona tanto terror (metafísico), el hombre primitivo debió sentir como su máxima aspiración la necesidad de valores absolutos, inmutables, que detuvieran el caos en el cual se veía inmerso. Esos valores serían el idioma, el arte y la religión.
La divinidad también debió ser concebida como algo absolutamente otro, “potencia oscura que mora tras las cosas , potencia que es necesario conjurar sea como sea y hacerse favorable, y, sobre todo, de la cual es necesario a toda costa prevenirse y defenderse.”.
Respecto al arte, a su vez, tendría la función también “de detener la caprichosidad del mundo externo por medio de valores intuitivos de necesidad.” Esto lo encontraría, el hombre primitivo, en las formas geométricas, o sea, en lo más alejado de la vida y sus caprichos.

Hombre primitivo: Relación con mundo exterior= terror
Arte---------------lleva a eludir la caprichosidad del -----------------Carácter trascendental
mundo exterior.

Religión--------------------------------------------------------------------------- +
El hombre primitivo no se ha desarrollado espiritualmente por eso su arte consiste en crear valores absolutos y perdurables.

El supuesto básico subyacente de Worringer consiste en suponer que el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico le proporciona al hombre un sentimiento de engañosa confianza espiritual. Es la confianza que ha sentido el hombre del Renacimiento. En cambio,el espíritu germano ha mantenido siempre el dualismo del alma, la vacilación.
Como comprobamos al hacer la contextualización histórico-política, el momento que vive Worringer respira una atmósfera de inminencia bélica. Eso determina que conciba la mentada confianza en forma relativa. Que afirme que, “bajo la apariencia engañosa de los sentidos y del intelecto” subsiste la conciencia “de las limitaciones que aquejan al humano conocimiento”, y “destruye la ilusión antropocéntrica”, producto del pensamiento clásico-moderno.
Acá es evidente la posición conservadora de Worringer. Acerca del conservadorismo del siglo XIX habíamos dicho que está presente en varios autores, que se manifiesta en la crítica al modernismo, y en una vuelta a la Edad Media.

Pasemos ahora al tipo ideal oriental que construye Worringer. Sabemos que el problema de la originalidad de los pueblos en la creación artística es uno de los temas más tratados a principios del siglo XX. Cabe preguntarse, a partir de qué elementos construye Worringer el esquema del hombre oriental? En principio, pareciera que también parte del hombre occidental clásico y moderno. Constantemente el autor se propone no caer en el etnocentrismo, pero pocas veces lo logra.
“No debemos confundir Europa con el mundo. No debemos dejarnos arrastrar por la conciencia europea, hasta el punto de cegarnos ante el fenómeno de la humanidad oriental, cuya comprensión casi excede nuestras limitadas facultades.”
Si bien afirma que el hombre clásico constituye la máxima altura ideal de las posibilidades occidentales, insta a tener presente la cultura oriental. En ella se da un tipo de conocimiento que sería más profundo que el intelectual.

Hombre oriental---------------------Arte -----------------------------------también.
Ambos--------------------línea abstracta.

Hombre clásico----------línea orgánica


Hombre primitivo y oriental --------contemplación de valores muertos e inexpresivos
Hombre gótico------------------------la línea reboza expresión y vida
la línea es abstracta pero vital.
no niega totalmente la vida.

Hombre primitivo = paz expresiva de absoluta ignorancia.
Hombre oriental = paz expresiva de absoluta resignación.
Hombre clásico = paz expresiva de firma fe intelectual.


Hombre gótico = inquieto afan de delirio;

Según Worringer, el círculo de la evolución sería: conocimiento instintivo, conocimiento intelectual y conocimiento nuevamente instintivo, pero como superación del intelectual.

Ahora bien, no queda muy claro el por qué el hombre oriental queda atrapado en el saber instintivo. Por un lado, parece que no pudo encontrar la ‘feliz mezcla’entre percepción sensible y conocimiento espiritual, que al hombre clásico le permitió desarrollar un pensamiento antropocéntrico. Pero, por el otro, habría como una superioridad, como un estar por encima de toda evolución del conocimiento. Esto parece una paradoja, dado que esta aparente superioridad acerca al oriental y al primitivo, cerrando el círculo arriba mencionado.
Todo hace pensar que la ideología conservadora le está jugando una mala pasada a la coherencia lógico-científica de nuestro autor.

Siguiendo la teoría de Alois Riegl, fija el concepto de obra de arte no en la capacidad artística sino en lo que llama “voluntad artística”. Su máxima es: “ se ha podido lo que se ha querido, y lo que no se ha podido es porque no estaba en la dirección de la voluntad artística”.
El arte del hombre primitivo y el del hombre oriental coinciden en la abstracción el uso de la línea rígida y la inexpresividad del plano. Si bien el arte oriental es superior al primitivo porque “lo elemental se ha hecho complejo y cuidadísimo; la primitividad se ha hecho cultura y la cualidad superior, más perfecta, del sentimiento cósmico (voluntad de forma) se revela por medio indudable, a pesar de ser idénticos exteriormente los medios de expresión”.

La mentada voluntad de forma, -tan de moda en la época en que el autor escribe- entendida como sentimiento cósmico, resulta sumamente difícil de corroborar, por lo menos en el primitivo. Más aún si tenemos en cuenta que lo caracteriza como terror que surge de la dualidad entre el mundo y el individuo.
Worringer afirma que ese temor se ha depurado en el oriental y se ha convertido en veneración. Por eso su arte refleja el sentido trascendental de su arte y religión. El ‘fetichismo oscuro’ del primitivo es superado por la ‘profunda misticidad del oriental’.

A la ambigüedad de los términos que utiliza el autor -energías psíquicas- se suma la valoración etnocéntrica que ejerce al realizar sus construcciones teóricas.
Respecto al arte gótico, Worringer considera que el arte de Occidente fue gótico en tanto no se relacionó con la cultura mediterránea, en el Renacimiento. La voluntad de forma nórdico-gótica tiene una historia de lucha con estilos ajenos; es una lucha entre Norte y Sur, entre goticismo y clasicismo.

Worringer hace un paralelismo entre la arquitectura gótica y el pensamiento escolástico. También este pensar, despojado de fines teológicos, sería nórdico. El intelecto nórdico es un movimiento intelectual abstracto, desprovisto de toda finalidad. Es un error creer que el escolástico quería acercarse a Dios; en realidad , el proceso abstracto de la lógica escolástica “era una participación de lo divino”



Con el Renacimiento, tanto el espíritu gótico como la mística del pensamiento escolástico, sufren su gran catástrofe. El trascendentalismo llega a su fin en el arte y en el pensamiento. La verdad artística se fundamentará en la anatomía; la verdad científica en el experimento.




La mirada conservadora de Worringer ve esta transformación como una decadencia cultural. Comprobamos que introduce categorías valorativas cuando afirma que el Renacimiento rebaja y degrada el sentido de los procesos intelectuales.
En su pensamiento esta presente la teoría de la Einfühlung de Theodor Lipps, en la que la transferencia del sentimiento del sujeto al objeto constituyen el valor estético y la experiencia estética. Tanto en Lipps como en Volkelt, la Einfühlung, o proyección sentimental, está relacionada con lo bello.
Según Worringer, la categoría de lo bello nada tiene que ver con el arte gótico porque pertenece al campo de la estética, y ésta sólo puede tener como objeto el arte clásico-europeo. Pero el gótico, por ser una expresión artística perteneciente a las épocas no clásicas europeas, escapa a su dominio.
Como buen historicista, Worringer parte de la idea de que no hay una historia definitiva; que es posible el conocimiento de un mismo pasado, pero desde otra perspectiva. La cual tendrá que ver, -suponemos- con lo que el investigador se propone demostrar. En el caso de Worringer, su propósito -a veces manifiesto, otras latente- parece ser : demostrar que más allá de las producciones del arte gótico propiamente dicho, hay un espíritu gótico, una voluntad de forma propia de este espíritu. En sus palabras, “el goticismo es un modo de ser que no surge en determinado tiempo, sino que en el fondo constituye la intemporal manifestación de una cualidad racial, arraigada en la íntima esencia de la humanidad nórdica. Por eso el Renacimiento europeo a pesar de su energía niveladora, no pudo anularla.”

El intento de fundar una historia del arte basada en el estudio de la ´voluntad artística´ -según Worringer- le daría a ésta un alcance universal porque permitiría estudiar la evolución de los estilos como productos de los cambios psico-espirituales de la humanidad. Pero en esta posición hay cierto determinismo fatalista, ya que hay un espíritu nórdico y un espíritu mediterráneo y, es a partir de esas mentalidades que se producen las obras de arte.
Respecto a la temporalidad que maneja el autor, pareciera que es lineal, en cuanto supone una evolución del hombre; pero también estaría presente una concepción cíclica del tiempo, cuando considera que esa voluntad gótica -que va más atrás de la concreción propiamente dicha del gótico- reaparece en la historia en épocas posteriores.
Si bien reconoce una policausalidad del estilo gótico, en el sentido de que tienen y crean arte gótico también los celtas y romanos, afirma que son los pueblos germanos la conditio sine qua non del goticismo.
Las ideas propias de la ideología conservadora están presente en el discurso de Worringer. También la valoración de lo irracional ante el racionalismo moderno; de lo puro como opuesto a lo bello; de la sensibilidad y la emoción artística primaria y genuina en oposición a la educación”.
Otra característica del autor es ver los distintos estilos que trata en términos de lucha, enfrentamiento.
Respecto al proyecto de un alcance universal para la historia del arte, suponemos que tiene alguna relación con lo que estaba pasando realmente en Europa en la época en que Worringer escribe, y , en particular en la Alemania expansionista de ese momento, como se puede constatar con el breve panorama que reseñamos al principio.
Recordemos cuando en 1936 Heidegger planteara una justificación filosófica a la expansión militar alemana, aunque se esmerara en hablar de guía espiritual de Alemania:
“Estamos dentro de la tenaza. [Rusia y América] Nuestro pueblo se experimenta como hallándose en el centro de su presión más cortante: es el país que tiene más vecinos y, de este modo, el más amenazado; y, sobre todo, es un pueblo metafísico.[...] Todo esto trae aparejado el hecho de que esta nación, en tanto histórica, se ponga a sí misma, y, al mismo tiempo, ubique el acontecer histórico de Occidente a partir del centro [Alemania] de su acontecer futuro, es decir , en el dominio originario de las potencias del ser. Justamente, si la gran decisión de Europa no debe caer sobre el camino de la aniquilación, sólo podrá centrarse en el despliegue de nuevas fuerzas histórico-espirituales, nacidas en su centro.”
También en Worringer -y no sólo en él- encontramos la necesidad de la instalación de lo universal; del espíritu de un pueblo que impondría su sello a los demás.
Al respecto nos remitimos a lo que nos dice Mario Casalla:
“Por eso es necesario distinguir entre una universalidad abstracta y una universalidad situada.
La primera es producto de uno o varios ‘particulares’ que mediante cualquier artilugio -en general, la guerra-, se autoerigen en ‘universales’ sin más y de allí en adelante incorporan al ‘imperio’ a todas las formas nacionales; mientras que la universalidad situada se construye como ámbito respetuoso de las diferencias (de los pueblos) como totalidad abierta que pide y acepta las diferencias nacionales y que se niega a vestir los atributos del imperio.”
Un aspecto positivo de lo que llamamos posmodernidad es -independiente de que su discurso deba hacer su autocrítica por lo que puede tener de totalizador-totalitario- el hecho de tener en cuenta la diferencia, la complejidad, lo local, lo regional, el detalle.
Hay simultáneamente, unidad y diversidad en el “laboratorio antropológico” dice Edgar Morin; aspecto que no debemos olvidar jamás.


viernes, 22 de julio de 2011

Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia | Video on TED.com

Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia | Video on TED.com

miércoles, 20 de julio de 2011

Pensamiento crítico: DESDE EL BODEGÓN

Pensamiento crítico: DESDE EL BODEGÓN

DESDE EL BODEGÓN



El hombre jugaba con el escarbadientes mientras se tapaba la boca con la mano. Fumaba cigarrillos negros, sin filtros. Supuse que la marca era Particulares. Una marca especialmente fuerte. Bebía cerveza y esperaba… Su mirada iba de la puerta de entrada del bodegón a la puerta ubicada detrás del mostrador. Por fin apareció el mozo, caminando con el estilo que tienen los mozos de caminar denominado por la sabiduría de la calle, “diez y diez”. Con la bandeja en la mano - en la que, al ritmo de sus pasos, se hamacaba un sándwich de lomito y unos sobres de mayonesa y mostaza-, se acercó a la mesa.
El hombre tenía el pelo largo hasta los hombros y una campera verde militar. Se veía que era joven, no más de veinticinco años. Su cara estaba casi oculta tras una negra barba que le daba un aire entre Jesucristo y Rasputín. Sus ojos de color verde dorado miraban con fuerza. Esa mirada era línea que brotaba de la cabeza inclinada hacia abajo. Eso hacía que su aspecto fuera casi tenebroso y a la vez atractivo. La ropa -un poco desprolija- pasaba a segundo lugar debido al magnetismo de su rostro.
Todos estos detalles que enumero se deben a que, como tenía que pasar unas horas en ese lugar, me entretenía observando cuidadosamente el bodegón y a los que a él asistían. Ahí nos reuníamos cuando salíamos de la Escuela de Teatro, que estaba en la misma cuadra. Lo que hoy parecía un bodegón había sido una elegante confitería. De esa época sólo le quedaba el nombre “Cabildo”, transformado en “la Cabildo”. Era amplio, con piso de madera y ocupaba toda una esquina con divisiones de “reservado” para los que buscaban cierta intimidad.
Comprobé que el hombre sabía venir bastante seguido. Llegaba temprano y luego aparecían sus amigos… Como era casi inevitable, no pasó mucho tiempo sin que nuestras miradas se encontraran. Cuando sucedió, me di cuenta de que mi presencia no le era indiferente. A mí me pasó lo mismo. En definitiva, me gustaba ese hombre. Tenía cierta seducción que emanaba de su forma de mirar, de su voz casi ronca… Además, como estaba libre de pareja, me propuse tener algún tipo de acercamiento con él. Para ello me apoyaba en la confianza de haber visto en su mesa a una amiga de una amiga mía. Pero él, estaba casi más decidido que yo, porque su mirada no disimulaba el interés que le había despertado.
Mientras escribía sobre ese hombre y el preludio de una aventura romántica, llamaron a mi puerta. Me sentí molesta que se interrumpiera mi escrito porque después me cuesta seguir el hilo conductor, como decía Immanuel Kant. Dejé pasar unos minutos para comprobar si quien llamaba desistía. Pero no fue así. El timbre seguía sonando, hasta que no aguanté más y fui hacia la puerta. Cuando la abrí quedé sorprendida y atemorizada. ¡El hombre del bodegón estaba ahí!
Cuando me sobrepuse a la sorpresa quise cerrar la puerta rápidamente. Pero él puso el pie antes de que lo hiciera. Me estaba hablando y yo no quería escucharlo. No quería saber qué me quería decir. Él insistía.
-Te ruego que no sigas adelante con esa historia. No podés manejar la vida de los otros; no podés manejar mis sentimientos.
Es lo que pude entender mientras desesperadamente forcejeaba por cerrar la puerta, gritando:
-¡No, nooo, nooo!... No quiero escuchar nada.

Después de unos días, no aguanté más y me fui a visitar a mi amiga Marimé Arias, para saber si lo conocía. ¡Gran sorpresa! Sí. Lo conocía. Claudia, la que había visto en su mesa, le contó que era profesor de carpintería en el Centro Pedagógico que tenía la madre de su compañero. Tenía veinticinco años, era casado y tenía tres hijos. Dudé un poco acerca de seguir o no intentando conocerlo. Después puse a un costado mis dudas.
A medida que pasaban los días, yo iba tejiendo historias en los que alguien nos presentaba y de esa forma llegaría el momento tan ansiado de poder hablar con él. Algunas veces aparecía con el pelo mojado otras veces totalmente despeinado. Supe que llegaba en moto y eso sirvió para imaginarme algún día sentada en su moto, abrazada a su cintura y viajando hacia quién sabe dónde.
Pensé que la vida, el destino, algo superior, había puesto en mí el poder de decidir sobre algunos seres. Lo único que estaba haciendo era poner en práctica ese poder que tenía. Aunque ya había entrado la duda en mi cabeza… Dudaba
Cuando Claudia me descubrió, vino a saludarme. Le pregunté sin muchos rodeos quien era ese hombre y lo primero que me “tiró” –como suelen hacer las amigas- fue que era casado. No voy a decir que no me molestó que me reiteraran su estado civil por el cual, yo no había preguntado. Pero pensé –con toda la “mala fe” sartreana- que eso no era un obstáculo para tener una amistad con él.
Me sentí identificada con mi personaje femenino. Abajo el patriarcado. Para bien o para mal, abajo el androcentrismo. Ya más segura, seguí escribiendo.
Los días pasaron y nada sucedía. Lo veía y lo miraba descaradamente, igual que lo hacía él conmigo. Pero seguíamos sin acercarnos. Él y sus amigos hablaban y reían mientras tomaban cerveza o comían tostados… en esa aparente indiferencia, nuestras miradas se buscaban y eran como rayos involuntarios que iban de su mesa a la mía y viceversa. Un día ya cansada de ese juego, pagué lo que había consumido y me fui a sentar a la plaza que estaba frente al bodegón. Allí me acomodé en un banco que me permitiera tener ante la vista la mesa de él y sus amigos. La noche era cálida en los últimos días de enero y febrero estaba por empezar. La plaza estaba poco concurrida. Era día de semana y en La Plata, una buena parte de la población era empleada pública o empleada de comercios. La otra parte, estaba constituida por estudiantes universitarios argentinos y extranjeros. La mayoría de unos y otros estaba vacacionando. Típica ciudad universitaria en la que me sentía muy a gusto. Después de una hora que me pareció una eternidad, él y sus amigos, se levantaron y vinieron hacia la plaza, Algunos se sentaron en los bancos cercanos a mí y otros charlaban en pequeños grupos. Pero él, por quien mi cuerpo empezó a temblar, se encaminó directamente hacia donde yo estaba. Traía su campera en la mano y caminaba casi hamacándose. Era muy alto. Hasta ese momento no lo había visto parado o no me había dado cuenta, pero a pesar de su juventud, caminaba un poco encorvado como para disimular su altura.
-Vamos hacia el departamento de Carlos, a mirar la ciudad desde su terraza. ¿Querés venir? Claudia también va. ¿Es amiga tuya, verdad?
Se me secó la lengua y no podía emitir sonidos, tal era mi embarazo. Su voz grave, pausada, me envolvió totalmente mientras esperaba que le contestara. Me sentía un poco confundida y asombrada por lo que me estaba sucediendo.
Se había sentado en mi banco y me miraba y esa mirada era lo mejor y más estimulante que había sentido en mucho tiempo. Para convencerme dijo:
-Si querés, vos y yo, vamos en mi moto- Me inspiraba confianza y no podía afirmar con certeza a qué se debía ese hecho.
-Bueno- Pude decir cuando me aflojé un poco.
Dejé de escribir y me fui a dormir. Mi espalda estaba dolorida por haber pasado tantas horas ante mi computadora. Me había olvidado de comer y eso me ponía con humor de todos los diablos. Pero en cuanto a lo que estaba escribiendo, me sentía muy satisfecha, Había logrado lo que quería: que ellos se conocieran y que empezaran a sentir algo especial el uno por el otro.
Cruzamos la calle y era como ir caminando en el aire sin gravitar. Su voz era casi ronca y muy pausada. Todos sus movimientos eran lentos como si nada los apurara. La moto estaba estacionada en la vereda del bodegón. La puso en marcha y, sentándose en ella, me dijo que subiera. Ese era el momento que yo había imaginado tantas veces. Me senté detrás de él y al arrancar la moto sólo me quedó el recurso de abrazarme a su cintura para no caerme. Apoyé mi cabeza en su espalda y acercando mi boca a su oreja le dije:
-Hace tiempo que tengo interés en hablar con vos- Cuando logró entender lo que le estaba diciendo, me preguntó a dónde quería ir y nos alejamos del grupo. Nunca llegamos al departamento en el que irían a ver la ciudad desde las alturas. Le di la dirección de la casa en la que vivía, la que por cierto estaba muy cerca de la plaza, y hacia ella nos encaminamos. Desde ese momento nuestros destinos se entrelazaron.
Cuando me levanté, sentí que mi cabeza era como un tambor. El esfuerzo que había hecho el día anterior para lograr lo que quería me había dejado extenuada. El teléfono sonó pero no lo atendí. Nuevamente me vino a la mente la súplica del hombre y el capricho de la mujer. Dudé si seguir adelante o detener todo en ese momento. Me pregunté si en mi oficio había lugar para ese tipo de ética. ¿Sería yo responsable de la conducta de mis personajes? ¿Se justificaba sentir culpa por la falta de compromiso de él respecto a su compañera y sus tres hijos? Me estaba volviendo loca. Ellos no existen. Todos dicen que en el transcurso de las historias ficticias, los personajes toman vida propia. ¿Qué tenía yo que ver con el olvido de sus deberes conyugales o paternales? Después de todo, yo lo conocí fuera de su casa y no en el núcleo familiar.
Ay, no se cómo seguir…

viernes, 15 de julio de 2011

Pensamiento crítico: Función de la autobiografía femenina

Pensamiento crítico: Función de la autobiografía femenina

Pensamiento crítico: Los animales y nosotros

Pensamiento crítico: Los animales y nosotros

miércoles, 29 de junio de 2011

Confesión

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En esta tu ausencia presente
quiero confesarte cosas...
Cosas que, sin que yo lo quiera,
se me ríen en el cuerpo y en la piel.

Mi cuerpo,
ese que conociste
antes de quedarse huérfano,
parado en una nube,
como un pájaro triste
hoy se ve.

Cansado de andar solo,
dueño de sí mismo y del tiempo,
pidiéndome disculpas,
anda buscando un límite.
Se interna en los espacios vitales
de los otros
y anda como los gatos,
de noche bajo la luna,
recorriendo ágil,
uno tras otro,
el aliento de los patios.

Mi cuerpo...ese que conociste...
Lo dejo que se vaya,
como si no fuera mío
que me deje el alma dormida y triste
conmigo.

domingo, 19 de junio de 2011

Ya salió el libro

Esta es la tapa del libro que mencioné en la entrada anterior.
Se llama Al este del arco iris
En él se publican cuatro relatos de mi autoría.

miércoles, 15 de junio de 2011

CONCURSO INTERNACIONAL DE MICRORRELATOS

LATIN HERITAGE FOUNDATION 2011


Acaban de notificarme que cuatro de mis relatos fueron seleccionados para integrar
una antología titulada “Al este del arcoiris”, la cual se publicará próximamente.
El libro será impreso en papel y saldrá a la venta en Estados Unidos, Inglaterra como así también a través de la página de Amazon.com

martes, 24 de mayo de 2011

Dilema

Tradicionalmente se ha dicho que la mujer no tenía deseos sexuales. Las infidelidades masculinas eran disculpadas porque el hombre -según se aceptó históricamente-, experimenta deseos sexuales con más intensidad; le es inevitable escapar a sus demandas.




Dice Merleau-Ponty (1945): "Un espectáculo tiene para mí una significación sexual, no cuando me represento, siquiera confusamente, su relación posible con los órganos sexuales o con los estados de placer, sino cuando existe para mi cuerpo, para esta potencia siempre pronta a trabar los estímulos dados en una situación erótica y ajustar una conducta sexual a la misma. Se da una 'comprensión erótica' que no es del orden del entendimiento, porque el entendimiento comprende advirtiendo una experiencia bajo una idea, mientras que el deseo comprende ciegamente vinculando un cuerpo a un cuerpo. Incluso con la sexualidad que, no obstante, ha pasado mucho tiempo por ser el tipo de la función corpórea, nos enfrentamos, no a un automatismo periférico, sino a una intencionalidad que siga el movimiento general de la existencia y que ceda con ella." ( Fenomenología de la Percepción. Ed. Península. Barcelona.1975. Cap-V. El cuerpo como ser sexuado.Pág. 173)




El autor compara al ser humano normal con un enfermo: Schneider. En él , la percepción ha perdido la estructura erótica. Leyendo su pensamiento se me ocurrió relacionar lo que afirma en ese texto con la conocida afirmación referente al deseo sexual en las mujeres mencionado.


Sexualidad, conocimiento y acción, los tres sectores del comportamientos, manifiestan una única estructura típica propia del ser humano integral.


En este aspecto, reivindica el aporte del psicoanálisis freudiano, al descubrir en las funciones que se tenían por 'puramente corpóreas', su relación dialéctica con los demás comportamientos.


sábado, 21 de mayo de 2011

Sucedió en Coronel Dorrego...

25 de Noviembre: No más violencia contra las mujeres
Actividades en Coronel Dorrego

Empecé el día escribiendo tarjetitas para las compañeras
que mi corazón esté siempre abierto a pajaritos
que mi mente se pasee hambrienta por ahí
e intrépida y sedienta y flexible
y hasta si es domingo
pueda equivocarme
e.c.cummings

a las nueve estamos en la municipalidad
con las cintitas lavanda y los papeles
después la radio, al aire
y la puerta del banco Provincia, las calles del centro
la gente no está acostumbrada acá
se queda un poco molesta
con el volante en la mano sin saber qué hacer

a las siete de la tarde en la plaza
colgamos telas y cartones
la muni contrató equipo de audio
convocó a unos pibes de 20 para hacer música
están pasando discos
Perla dice: si ponen esa música me voy
mientras colgamos un cartel enorme Ni una más
les voy a decir-insiste
mira de frente a un rubiecito:
yo te explico, estamos acá porque hay mujeres
muchas mujeres que están muertas
porque las mataron los maridos
esto no es una fiesta
el pibe dice bueno, revuelve discos, sale con algo más tranqui
el viento se calma de a poco
llega gente varia
llegan más mujeres
llegan los directores de la muni
llega el intendente Zorzano
llega la mujer del intendente
llega el capitán Giusia con traje de gala
ni un médico ni un abogado
ni el fiscal ni su secretaria
casi ningún docente
ningún autoconvocado
ningún productor rural
ninguna mujeres con el campo
un acto en la plaza es un gesto apenas
decir presente poner una bandera

son más de las ocho cuando leemos
un viejo poema de Alfonsina Storni
conceptos, estadísticas
motivos del dolor y la desigualdad
mucho y poco
casi nada
pero un gesto acá en Dorrego
donde es raro ver gente con banderas y consignas

son más de las nueve y media cuando se dispersa el grupo
nosotras
claro
nos vamos a tomar cerveza
y la seguimos…

nota innecesaria pero inevitable:
ese mismo martes 25, en la siesta
hubo una muerte no del todo ajena a estas cuestiones
un hombre de unos 30 años se suicidó
era la pareja de una de las mujeres del grupo de mamás jóvenes
-en riesgo dicen los de desarrollo social-
que trabajaron con nosotras
y había estado esa mañana preparando los detalles del día
otra vez, el golpe

Y que los platos los lave otro
Coronel Dorrego

lunes, 2 de mayo de 2011

Visitar la obra de Diego Gabotto.

Su arte, visibiliza imágenes de mujeres y hombres que nos provocan con sus presencias.
Se despliegan y nos miran solicitando nuestra atención

http://www.artelista.com/obra/6676868881132380-despertar.html

Laura Forchetti nos sorprende nuevamente...

La mano piensa –dijo Martha que dijo Heidegger.
Yo no sé bien qué quiso decir Heidegger -sé un poco más lo que quiso decir Martha- pero me gustó la idea de mi mano con su sabiduría, la densidad material de su pensamiento, no la transparencia de las ideas.
Y puesta a pensar (contemplativa en este caso) sobre esta cita –enero de 2009- brevísima de Martha, hubo dos ideas (transparentes) que se cruzaron en mí, dos miradas o estados sobre esta libertad de pensamiento de mi mano, dos entradas –distantes- en mi cuaderno:
22 de enero de 2010:
Mi mano piensa, me gusta pensarla así, todo lo que hace a su antojo, sin necesitarme, sin que yo tenga que pensar en ella. Todo lo que sabe hacer y ejecuta libre de mí, sin atarme a su pasión por el movimiento, el ajetreo. Puedo dejarla sola mientras abre la heladera y usa la cuchilla, mientras estira una sábana sobre la cama o junta la ropa del tendal, mientras enhebra y teje, ordena libros, riega las plantas o recorre una piel que amo, una boca.
Libre de mí, mi mano va por las cosas a su antojo, mientras yo sueño o floto de cara al cielo.

27 de marzo de 2011:
Mi mano que piensa, que tantas cosas sabe por sí misma, se adelanta –segura y eficiente- a mi deseo, a mi voluntad.
Puedo estar distraída, irme un instante de mí, perderme -en qué pensamientos- y de pronto, vuelvo y la descubro en plena acción, veo que mi mano sigue en mi lugar, hace de mí, me reemplaza.
Algunas veces me cuesta entender qué se quedó haciendo mientras yo me perdí –ese instante- y entonces me inquieta saber qué quiere, qué busca. La detengo en pleno vuelo, la interrumpo -¿me da miedo que actúe por sí misma?- me quedo dos, tres segundos suspendida en el aire, hasta que vuelvo a mi cuerpo, otra vez presente –espacio y tiempo- puedo leer sus movimientos, entender su programa de acción. Me ato otra vez a su sistema –huesos, nervios, sangre- y voy tras ella. Poco se equivoca. La dejo hacer, ejercer su voluntad, completar su trabajo. La mano piensa –me digo otra vez.
Es domingo y sé estas cosas mientras cocino berenjenas, arroz yamaní y choclos dulces como rodajas de melón.
Marzo de 2011

martes, 22 de febrero de 2011

Acerca de la imagen...

Reflexiones a partir de la lectura del libro Lo que vemos, lo que nos mira de Georges Didi-Huberman
La afirmación inicial es:"Lo que vemos no vale -no vive- a nuestros ojos más que por lo que nos mira" Esta ineluctable modalidad de lo visible consiste en una paradoja: lo visible está ahí para que lo veamos pero, -esta idea sería el aporte que el autor hace- también para mirarnos.
La cita que hace del Ulises de James Joyce le sirve para decirnos algo más: la visión se topa siempre con el ineluctable volumen de los cuerpos.
Los cuerpos son cosas para tocar, acariciar; obstáculos contra los cuales chocar, pero también, cosas de las cuales salir y a las cuales entrar. En este punto, Didi-Huberman nos remite a la fenomenología de la percepción de Merleau-Ponty: "Es preciso que nos acostumbremos a pensar que todo lo visible está tallado en lo tangible"

Tal vez a partir de está función del arte, el de devolvernos la mirada, como dice Didi-Huberman, encontremos que el ser humano al producir imágenes ficticias(Aristóteles: Poética), proporciona material para que cada época, cada cultura diga, exprese, lea interprete la forma, con algún sentido que está ligado al tiempo y a las diferencias culturales.

"A pesar de la ausencia del antropomorfismo de la obra de Robert Morris y de Smith son obras que posibilitan una relación que hace que podamos verlas y denominarlas de pie , cayendo o yacentes, como si en realidad se tratara de figuras humanas, cómo explicar el hecho que simples figuras geométricas se conviertan de repente en sujetos con latencias, al que lo agitan los síntomas? Todo eso hace parte de la dialéctica de lo visual y sus implicaciones. Tema delicado porque la mezcla de los diferentes discursos acerca de las obras y las obras mismas es lo que lleva frecuentemente a errores a los críticos de arte. Es necesario entonces tener muy presente que “El artista a menudo no ve la diferencia entre lo que dice (lo que debe ser visto: what you see is what you see) y lo que hace”. Huberman p.40"

domingo, 20 de febrero de 2011

Arte y Ciencia

Dice D.J.S. Price en su libro Hacia una ciencia de la ciencia: El científico tiende a ser el hombre que, al realizar el test de asociación de palabras, responde a 'negro' no con 'blanco?, sino con 'caviar'. esa característica esquizoide encaja perfectamente con el humor científico esotérico peculiar de Lewis Carrol que aparece en innumerables folletos y boletines de laboratorio.
Lo interesante es que esa definición se creía que sólo le cabía al que hace arte. Pero bien podemos ampliar nuestros esquemas, complejizarlos y aceptar que, eso que llamamos "lo creativo" es propio de todo ser humano.

sábado, 9 de octubre de 2010

Premio Nobel de Literatura

Sin ánimo de molestar a nadie, confieso que no me alegró que se lo dieran a Vargas Llosas. No puedo dejar de pensar que hay en el eso que Rodolfo Kusch denominaba "complejo de inferioridad" por su origen. Bueno, no sólo Kusch, también lo leí en Zalazar Bondy en su "Lima, la horrible"
Carlos Fuentes también habló sobre ese tema tratando de dar una interpretación de porqué los países latinoamericanos padecen ese complejo en su casta intelectual. José Martí, y una serie de filósofos argentinos que sería largo nombrar. Posiblemente en los demás países de esta América del Sur existan otras voces que lo hayan dicho.
Esa es mi razón para no estar de acuerdo porque Vargas Llosas hasta ha criticado el hecho de hablar de una identidad nacional.
Escucho argumentos.

domingo, 13 de junio de 2010

Mujeres contadas por hombres



La historia que sigue constituye una versión libre, hecha por mí a partir de una breve mención sobre el tema, de uno de los relatos que aparece en el Novellino de Masuccio dei Guardati de Salerno. Novelista italiano del siglo XV. Su obra refleja la mentalidad generalizada en Italia antes del Concilio de Trento. Una mentalidad que se goza en la sinceridad, en el contacto con la naturaleza y que evita el velo de la simulación. De espíritu anticlerical – se ubica en las huellas de Boccaccio-, su único objetivo es divertir a las damas y caballeros de la corte aragonesa.
Para Masuccio como para los demas novelistas de su época: Boccaccio, F.Sacchetti, hay una preocupación moralista que se manifiesta en lamentaciones por la pérdida de las estabilidades anteriores. La ambición e insensatez lleva a que los habitantes de las ciudades abandonen sus quehaceres económicos tradicionales como albañilería y tejeduría tienden a convertirse en médicos, notarios, legistas, armígeros y casi caballeros.
Un tema que se destaca en estos novelistas es el de las mujeres. Pero no debemos creer que la imagen que nos dan estos autores sea privativa de los respectivos autores. Más bien, ellos están indicando una situación social en cuyo contexto, la mujer queda muy mal parada. Esta situación está sustentada en testimonios cosechados en siglos anteriores que le otorgan un papel negativo cuyas raíces se remontan al drama del paraíso perdido.
En ninguna época fue la mujer más ferozmente insultada, burlada y despreciada que en la Edad Media. A pesar de que- como hace notar D. Comparetti - son famosas las imágenes purísimas presentadas por la hagiografía y la leyenda cristiana; como así también los grandes sentimientos que el sexo femenino despierta en las novelas, torneos y las cortes de amor. La envidia, su máxima pasión, ocupa el centro de su corazón. En ellas no hay razón alguna y siempre eligen el peor camino guiadas por su superficial cerebro.
Cuenta Masuccio en El Novellino que, Guillermo de Burgundia, un caballero había ofendido con sus dichos a todas las mujeres de Provenza. Éstas decidieron aprisionarlo y se ponen de acuerdo para darle muerte. Pero él, apelando a un inteligente subterfugio, que por otra parte, sirve como testimonio de la necedad, la vanidad y la tozudez de las mujeres, le salva la vida. Les habla reconociendo que ellas tienen razón y está dispuesto a acatar su suerte, aunque apelando a sus buenos sentimientos, sólo les pide una gracia. Ellas, intridasísimas le preguntan cual es la gracia que él solicita:
¡Sólo les ruego que, quien me golpee primero sea la más tonta de entre vosotras., dijo.

Ante esta circunstancia, las mujeres quedan muy sorprendidas y luego de mirarse una tras otra, ninguna de ellas se atreve a comenzar de modo tal que el imputado se libra de la muerte.
Sin embargo es a partir de este momento que las mujeres no abandonarán el centro de la vida social, ya sea como administradoras, en regencias forzosas de maridos ausentes, como poetas o cortesanas, como inspiradoras de reformas espirituales o como centro de cenáculos cultos y preocupados por reformas de valores y creencias.
Las antiguas, recatadas y virtuosas hilanderas de la rueca y el huso, han irrumpido en la vía pública. La mueve el afán de novedades, su comprensible deseo de estar a la moda que sólo se explica en una sociedad en que el ir y venir de las clases y del éxito y de la fortuna evidencia una inestabilidad creadora, liberadora del cuadro quieto y conservador de los tiempos anteriores.

viernes, 21 de mayo de 2010

Gente de la Edad Media de Eileen Power

Palabras de un esposo de la Edad Media a su joven esposa:

"si observas a los animales domésticos, puedes comprobar que un sabueso, un mastín o un perrillo siempre -ya sea en el camino, en la mesa o en la cama- se mantienen junto a la persona que les da de comer, en tanto que son retraídos y hostiles con los demás y se alejan de ellos; si el perro está lejos de su amo, siempre lo recuerda y lo tiene presente; y aun cuando aquél lo azote o le arroje piedras, el perro lo sigue, y meneando la cola y echándose a sus pies intenta apaciguarlo; y lo acompaña por ríos y bosques, entre ladrones o en el fragor de las batallas... Por lo tanto, las mujeres, a quienes Dios otorgó sentido común y que poseen raciocinio, por motivos mejores y más valederos, deben sentir un amor perfecto y solemne por sus esposos; en consecuencia, te pido que ames sobremanera al que haya de ser tu marido y que sea tu confidente."

He aquí un esposo que no vacila en comparar el amor de la mujer con la fidelidad de los animales domésticos a sus amos.

Libertad de opinión y de expresión


La autora de este blog se ampara para escribir y opinar en la Declaración Universal de Derechos Humanos Dicha Declaración en su artículo 19 dice:

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

martes, 11 de mayo de 2010

Cultura y lengua

AUTORA: MARTHA Alicia Lombardelli


Texto :Cultura y lengua
.
Este análisis nos introduce en el pensamiento de Rodolfo Kusch acerca de la relación entre lengua y cultura

SENTIDO:
En la medida en que no nos hagamos cargo del sentido que habita la lengua, podríamos predecir la extinción de una lengua determinada: en el caso que nos ocupa: el quechua, el aimará, etc. Pero lo que Kusch afirma es que el sentido no se reduce a la lengua. Por eso afirma que cuando hablamos siempre decimos más o menos de lo que decimos.
Comparemos lo que dice Kusch con lo que afirma otro filósofo, Martin Heidegger:

“En efecto, las palabras y el lenguaje no son, en absoluto,
cápsulas en que las cosas se empaquetan para el comercio
del que habla y escribe. Para nosotros, las cosas sólo llegan
a ser y son en la palabra, en el lenguaje”.

Se destaca en este texto de Heidegger la importancia del lenguaje porque es en él donde habita el ser. Las palabras, los nombres, no son meras etiquetas con que rotulamos el mundo que nos rodea. El sentido que tiene para una cultura su mundo impregna el lenguaje pero no se reduce a él. El sentido remite a una estrategia política que responde a un determinado estar.
PREGNANCIA SIMBOLICA:
Es lo que Cassirer denominaba pregnancia simbólica.
Llamaba pregnancia simbólica a esta impotencia constitutiva que condena al pensamiento a no poder jamás intuir una cosa “objetivamente” sin integrarla de modo inmediato en un sentido. Observaba Cassirer que esa impotencia es el reverso de un inmenso poder: el de la presencia del sentido.

Las cosas son símbolos en tanto sólo conservan la coherencia de la percepción, de la conceptualización, del juicio o del razonamiento mediante el sentido que las impregna.


ARTE- REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA:

Y, si relacionamos el significado del término sentido, específicamente con el arte, podemos agregar que también la coherencia de la representación artística nace del sentido que la impregna.

Relacionamos entonces:

LENGUA - SIMBOLO - SENTIDO - COHERENCIA DE PERCEPCIÓN, CONCEPTUALIZACION Y REPRESENTACIÓN


Diferenciamos entre sentido y significado

Para diferenciar significación y sentido debemos distinguir: fin, estructura y valor:

Significación: cuando el sentido del objeto (o sea, lo delimitado como tal) es definible;

Hablamos de SIGNIFICACIÓN cuando el objeto (o sea, lo delimitado como tal) se relaciona con un fin o una estructura.

Objeto relacionado con un fin =
SIGNIFICACIÓN

Objeto relacionado con una estructura =

SENTIDO: -cuando no es definible;
-cuando se relaciona al objeto ( o sea, lo que delimitamos como tal) con un valor.

OBJETO + VALOR =

SENTIDO





El fin de la filosofía, como la religión y el arte, no es
alejarse de lo público, de 'lo vulgar' hacia la zona de lo intelectual, lo exquisito sino buscar en lo común, en lo compartido, en 'lo profano' el sentido de lo cotidiano.
Vemos como siempre aparece la importancia de buscar el sentido.
Detrás del lenguaje está quien lo habla.
El habla se da en un clima existencial.

El habla hace referencia a un sentido que antes de hablar ya conocen aquellos que hablan un determinado lenguaje. Es un sentido compartido que trasciende lo que se dice y justamente eso es lo que constituye la cultura.

Afirma Kusch:

Lo que se dice en un enunciado podría ser distinto a lo factual.
El habla es infundada, no hay un fundamento dado. Se funda en el existente que lo habla. Y éste en la cultura.

Dice E. Benveniste:

"Lo que se puede decir, es lo que delimita y organiza lo que se puede pensar.
La lengua proporciona la configuración fundamental de las propiedades reconocidas por el espíritu a las cosas.
Ningún tipo de lengua puede él mismo y por sí mismo ni favorecer ni impedir la actividad del pensamiento. Pero la posibilidad del pensamiento está vinculada a la facultad del lenguaje, pues la lengua es una estructura informada de significación, y pensar es manejar los signos de la lengua."

Volviendo al texto de Kusch:

“Por eso antes de hacer un trabajo lingüístico, a nivel científico, tendría que hacerse una ontología del lenguaje, es decir, una reflexión filosófica sobre el lenguaje mismo.
Se trata de ver a través del lenguaje qué pasa con el hombre que lo habla. Ahí el problema trasciende lo científico y abarca una totalidad”.

El “estar”:

Cuando rastreamos el sentido de una cultura encontramos que en el proceso del habla hay siempre un referente anterior al acontecimiento.
Ese referente tiene que ver con el “estar”, con lo que “es costumbre”, con lo “yecto” que analiza Casalla cuando habla del proyecto.

Autores mencionados:
Benveniste, Émile.
Cassirer, Ernst.
Heidegger, Martín.
Kusch, Rodolfo.

Texto a cargo de la Profesora Martha Lombardelli

jueves, 22 de abril de 2010

Perlas halladas en una tarde melancólica

Acerca de eso que llamamos arte.
Baudelaire escribió: "que una obra hecha no estaba necesariamente terminada y una obra terminada no estaba necesariamente hecha."
Merleau-Ponty agrega: "La obra consumada no es, pues, la que existe en sí como una cosa, sino la que espera su espectador, lo invita a retomar el gesto que la ha creado y, salvando los intermediarios, sin otra guía que un movimiento de línea inventada, un trazo casi incorpóreo, a reencontrar el mundo silencioso proferido y accesible del pintor (artista)"
Es en los otros que la expresión toma su relieve y verdaderamente llega a ser significación."

lunes, 19 de abril de 2010

El cuerpo

Existe una matriz unitaria que permite establecer el juego dinámico de correspondencias entre el yo, la comunidad y el cosmos. Ella permite que la propuestas particulares de identidad humana puedan adquirir una validez general, dice José Jiménez. Y agrega: Esa matriz unitaria está constituida por el cuerpo humano. Estructura biológica común a toda la especie y depósito de todas la proyecciones simbólicas que el ser humano despliega en su dinamica cultural. Esta función del cuerpo, lo había desarrollado ya Merleau-Ponty (1945) "El cuerpo es quien da a nuestra vida la forma de la generalidad y quien prolonga en disposiciones estables nuestros actos personales." El cuerpo lejos de aislarnos en la pura individualidad constituye la posibilidad de la experiencia del mundo,"nos permite la comunicación con el mundo. Pero no el mundo como suma de objetos determinados sino como horizonte latente de nuestra experiencia"
Gracias al cuerpo franqueamos las barreras de nuestra individualidad , y nos abrimos al universo de símbolos de la cultura, un universo desarrollado y compartido por los demás cuerpos humanos, agrega José Jiménez. Esto le permite diferenciar el cuerpo con la consciencia. Hablamos de un conjunto de significaciones vividas que avanza hacia su equilibrio; pero un equilibrio siempre precario que se alcanza en el universo de loa signos, en el espacio simbólico de las representaciones.
El juego de correspondencias establecido entre el cuerpo individual, el cuerpo social y el cuerpo cósmico, constituye la médula común de toda imagen.

AUTOCRÍTICA

Estuve leyendo una serie de artículos de una mujer que admiro desde que -en el 2006- leí en Página12 algunos escritos de ella. Me refiero a Sandra Russo. Admiro la claridad que tiene para analizar o describir temas o situaciones. Coincido con su ideología.
Por suerte ahora está en 678, programa que desasna a los que todavía no pueden develar la verdad que se oculta en los noticieros y en las declaraciones de los que se alinean en "la oposición". Los invitados se quedan con la boca abierta cuando en el programa televisivo 678 pasan archivos donde -los que están en el tapete en la actualidad- decían cosas totalmente distintas. Ejemplo: Cobos, Duhalde, Martín Redrado, etcétera.
Todos los integrantes de la mesa de ese programa son buenos pero algunos poseen más claridad y precisión en sus análisis: Sandra Russo y Barone se destacan. El joven que conduce también aporta con certeza.
La autocrítica que me hago es por no mantener en mi blog un poco más de unidad de textos. Me parece que me disperso demasiado.

domingo, 28 de marzo de 2010

Relación con el cuerpo y su presencia en la poética.

«El cuerpo es el vehículo de la existencia en el mundo y tener un cuerpo es, para una criatura viva, estar integrado en un entorno definido, para identificar¬se con ciertos proyectos y estar siempre comprometido con ellos» Merleau- Ponty

Palabras claves: Cuerpo como propiedad - cuerpo vivido. (Repertorio latente de capacidades de comportamiento que se ha configurado mediante hábitos adquiridos culturalmente a partir de las posibilidades permitidas por nuestra estructura anátomo-fisiológica)

Este trabajo se inscribe en el marco de la investigación que dirijo desde el 2006 al interior del Programa Nacional de Incentivos a los Docentes investigadores: MUJER.- DISTINTAS LECTURAS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA IMAGEN FEMENINA A TRAVÉS DE LA PERSPECTIVA CRÍTICA DE GÉNERO EN DIVERSOS SOPORTES DISCURSIVOS EN LA ARGENTINA DEL SIGLO XX.
Las preguntas que lo atraviesan se pueden expresar de la siguiente manera: ¿Se posee un cuerpo o se es un cuerpo? ¿La explicación fenomenológica acerca de la percepción del mundo en general y del cuerpo en especial es igualmente válida para el sujeto humano masculino y el femenino? ¿La mujer se vive como cuerpo?
En la actualidad, las normas y leyes sociales, los esquemas familiares ¿le permiten tomar consciencia de eso? Su educación ¿ha variado tanto como para que pueda referirse a sí misma como la responsable de su afectividad? ¿O aún se refugia en el desdoblamiento tradicional de cuerpo y espíritu?

Con este trabajo sé que las preguntas continuarán sin respuestas; sólo trato de visibilizar el tema, la duda que tengo. Por lo tanto, el método de abordaje que utilizo es dialéctico existencial-descriptivo-reflexivo. Me valgo de ideas aportadas por otra/os autora/es para ir anudando descripciones, experiencias personales reflexiones mías y ajenas
Este tema ha sido tratado ya, pero la particularidad se origina en que, quien hace la pregunta soy yo; una mujer. Eso se convierte en la novedad porque por siglos los hombres construyeron su propia imagen y reflexionaron sin tener en cuenta la perspectiva de género femenino. La imagen y representación hegemónica del hombre, válida para el género humano y para el hombre singular, subsumía en sí, sin diferencias, la imagen de la mujer. Ellas siempre fueron representadas, mencionadas, contadas, por ellos.
Hoy por hoy no es novedad afirmar que mi cuerpo es esa suma de disposiciones culturales y valores simbólicos, que fueron troquelando mi accionar, mis conocimientos y mi sexualidad. Las variaciones históricas que inevitablemente se suceden me atraviesan y me construyen. Nadie niega ya que podemos entender el cuerpo –nuestro propio cuerpo- como un elemento más de las construcciones culturales y de los valores simbólicos con que intentamos organizar el medio ambiente y el mundo. Pero, según Merleau-Ponty, ese saber consciente se origina a partir de un saber subyacente y previo a todo otro saber. Es el saber del cuerpo, y en él concurren “como dos estratos distintos: el del cuerpo habitual y el del cuerpo actual”
“En el primero figuran los gestos de manejo que han desaparecido del segundo la cuestión de saber cómo puedo sentirme provisto de un miembro que ya no tengo equivale, de hecho, a saber como el cuerpo habitual puede hacerse garante del cuerpo actual (…) Correlativamente, es preciso que mi cuerpo sea captado no solamente en una experiencia instantánea, singular, plena, sino también bajo un aspecto de generalidad y como un ser impersonal.” (p.101). En Merleau-Ponty no es nuestro cuerpo físico sino su representación dentro del cuerpo mismo lo que me permite que el cuerpo actúe en el mundo.
Dice Merleau-Ponty: el cuerpo no es un objeto. Y esto que parece tan obvio sin embargo lo sostuvo toda la tradición filosófica. El cuerpo es la condición de posibilidad de los objetos. Antes que nada somos en el mundo y lo somos gracias a nuestro cuerpo. Somos un cuerpo percibiente y por el solo hecho de ser cuerpo en el mundo se da la percepción como la instancia de significación. Dicha percepción no nace de una conciencia reflexiva sino que constituye una dimensión intencional propia de nuestro cuerpo. Esto no quiere decir que el cuerpo actúe mecánicamente al estilo “estímulo-reflejo”. Más bien son soluciones que generamos, para resolver situaciones que nacen de ser- en-el-mundo, ser con los demás.
Construimos nuestro mundo desde esa apertura que vivimos, en tanto somos cuerpo en el mundo, el cuerpo es fundante. Pero al mismo tiempo se nos revela como una ambigüedad porque no lo podemos convertir en objeto de conocimiento. En tanto no podemos afirmar que existimos como cosa o como conciencia, somos una ambigüedad.
Es a raíz de esa consideración del cuerpo: de experimentar y comprobar la manera en que tomamos contacto con nuestro cuerpo, la forma en que lo vivimos, lo sentimos y , por último, lo representamos -e inclusive las maneras que tenemos de auto representarnos situadamente-, que podemos afirmar que esas instancias están atravesadas ineluctablemente por la cultura.
Analicemos esta afirmación y veamos si lo que se ha dicho sobre el individuo incluye o ignora la diferencia de género. Sabemos que todo lo que se viene escribiendo sobre el cuerpo siempre ha tenido como objeto de estudio al individuo hombre. Pero el discurso que versa sobre la corporalidad la afectividad, la sexualidad y todo aquello que tenga que ver con momentos personales e íntimos no se encuentra en paridad de lugares y valoraciones si analizamos comparativamente el cuerpo humano femenino y el masculino.
Me guiaré por lo que los distintos autores: filósofos, psicólogos, psicoanalistas, fenomenólogos, etcétera, han escrito del cuerpo humano en general, y, de esas teorías trataré de desagregar aquello que se corresponda o no con el ser humano mujer. En la mayoría de los casos tendré en cuenta para mi trabajo las aclaraciones que hace el historiador Georges Duby en su libro Mujeres del siglo XII: “Lo que intento mostrar no es lo realmente vivido. Inaccesible. Lo que trato de mostrar son reflejos, lo que reflejan testimonios escritos. Me fío de lo que dicen. Digan la verdad o mientan, lo importante no es eso. Para mí lo importante es la imagen que proporcionan de una mujer (…).”
Por otra parte, sabemos que a lo largo de la historia, en construcciones sociales como la Iglesia, la ciencia, la historia, la filosofía y el derecho, dice Diana Mafia, "los hombres se enuncian pero las mujeres somos dichas, no somos sujetos de enunciación" Es decir, tendré en cuenta la imagen que proporcionan de las mujeres y la relación de éstas con su cuerpo. Apelaré también a discursos especialmente subjetivos para demostrar la distancia que existe entre la percepción del cuerpo como propiedad y la percepción del cuerpo como vivencia reprimida de acuerdo a pautas culturales vigentes.
El texto siguiente está sacado de un libro poco conocido y se denomina “Noche de monjas”. Fue escrito por una mujer en los años setenta pero el hecho que narra ocurrió justo al finalizar la primera mitad del siglo XX. La autora describe su experiencia personal tal como la recuerda
“(…) Demás está decir que muchas de las virtudes burguesas que poseo: disciplina, perseverancia, concentración, pulcritud, orden y la tendencia al ahorro, las debo a mi estadía -durante dos años- en el colegio "Jesús de Nazareth", en la ciudad de Buenos Aires.
(…)Todos los días cumplíamos con la siguiente rutina: lavarnos la cara y peinarnos; formar fila para que nos entregaran los respectivos guardapolvos y nos prendieran el moño - grande y duro como si fuera de cartón-, en la cabeza; esperar que nos repartieran el velo o mantilla que nos cubriría la cabeza. Todas las niñas rogábamos que nos tocara en suerte una mantilla que fuera más grande que un pañuelo así nos pareceríamos mejor a las Santas de las estampitas. Después de escuchar la Santa Misa, desayunar, devolver los velos y salir -ordenadamente en fila de a dos- para el otro colegio. (…) -justo el día anterior a tomar la Primera Comunión- sucedió algo especial e inolvidable. Las monjas nos adoctrinaban en la idea de vivir sin pecados; todos los días del año. Sabíamos que cumpliendo con todo lo que nos decían, nuestro nombre –escrito un pedacito de paño lenci rojo- iría subiendo por el corazón de Jesús en la lámina que estaba colgada en una de las paredes del comedor diario. Nuestro objetivo era el estado de pureza total para el día fijado en que tomaríamos -por primera vez- la comunión. La noche de la víspera, las hermanitas nos hicieron formar fila, después del último recreo, para ir a bañarnos. Nunca nos sacábamos ni la bombachita ni la camiseta para recibir el baño. Las monjas nos lavaban con esas prendas puestas. Refregaban nuestros cuerpecitos por encima de ellas. Luego, cuando salíamos de la ducha, otra monja nos envolvía en una gran toalla. Debajo de ella -con la dificultad obvia que ofrece el hecho de tener que sacarse una prenda que se pega al cuerpo-, teníamos que tironear la ropa mojada. Envueltas en la toalla nos mandaban -corriendo por el patio- a la habitación inmensa y llena de camas-cuchetas. Ahí, teníamos que
esperar, quietecitas y tapaditas con la ropa de cama, a que nos repartieran nuestras ropas interiores, y luego... limpias y puras, ¡a dormir para el gran día que llegaba! ¡Recibiríamos por primera vez el cuerpo de Jesucristo!
Nuestro cuerpo debía ser un templo apropiado para esa llegada. Meses que nos veníamos preparando para estar listas, puras, santas...Las hermanitas insistían e insistían con la misma cantinela... "Niñas buenas, sin malos pensamientos, obedientes, debíamos ser para que Jesús nos amara..." Algo pasó, sin embargo, que hizo que nunca olvidara ese día. Algo que parecía producto de mentes poseídas más que de niñas de 6 o 7 años... Era diciembre y la noche nos acariciaba cálidamente. Estábamos bastante excitadas por lo que sucedería al día siguiente. (…)
Cuando llegamos a la habitación y vimos que las monjitas encargadas de repartirnos la ropa interior limpia todavía no habían llegado,... nos sacamos las toallas que nos envolvían y nos pusimos a saltar de cama en cama, ¡desnudas! ...¡totalmente desnudas! y... gozando como diablillos de tan inapropiada travesura. ¡Todo se convirtió en gritos y risas...!”

El texto nos habla de la enseñanza que se les daba a las niñas en la primera mitad del siglo XX, sobre el cuerpo propio. Es cierto que se está hablando de un colegio religioso y posiblemente en las escuelas públicas, con una fuerte orientación positivista, no sucediera lo mismo. En ese colegio se enseñaba que el cuerpo era un templo que se poseía; en él habitaba el alma de cada niña durante toda su vida y hasta la muerte. Debía mantenerse limpio físicamente, velado y oculto a las miradas propias y ajenas. Tan oculto que se lo debía bañar sin desvestirlo. Posiblemente -y de acuerdo al desenlace de la narración- todavía no se había internalizado el hábito de ocultar el cuerpo ni se había conscientizado en profundidad la idea del mismo como fuente de pecado. La diversión obedecía más al hecho de andar saltando de cama en cama en lugar de estar acostadas que a la desnudez.

Si durante años y hasta avanzado el siglo XX, la mujer fue preparada para no ostentar su cuerpo, no verlo ni mostrarlo, no tocarlo ni pensarlo, es difícil suponer que le cabe la afirmación de Merleau-Ponty cuando dice: “Hemos aprendido de nuevo a sentir nuestro cuerpo. Hemos reencontrado –bajo el saber objetivo y distante del cuerpo-, este otro saber que del mismo tenemos, porque está siempre con nosotros y porque somos cuerpo”. [Las bastardillas me pertenecen
El autor publica su libro en 1945 y los hechos que se narran en el texto leído nos remite justamente a unos cuatro años más tarde que esa fecha: 1949.
Además, los aportes fenomenológicos de Merleau-Ponty cuestionan el “saber objetivo” ya que en ese tipo de saber, el mundo es puesto por el que conoce ante él mismo y no se tiene en cuenta que el sujeto de conocimiento también está en ese mundo. Estamos ignorando al sujeto de la percepción. Y el sujeto de la percepción es quien moldea la percepción. Por eso quise realizar el análisis sobre la experiencia hecha por una mujer tal como ella la percibió y como la recuerda muchos años después.

Como afirma Nelly Schnaith, todos los a priori de la construcción del percepto: historia personal, profesión, ubicación social operan como determinantes de la percepción en general. A esta lista podríamos agregarle –en especial y fundamentalmente- su pertenencia de género.

La idea de la dicotomía entre mi conciencia y mi cuerpo, -o como lo planteara el pensamiento griego: soma y sema: el cuerpo (soma) es tumba

(sema) para el alma- es fusionado sincréticamente en el Renacimiento con el pensamiento cristiano y lleva a una educación en la que el cuerpo debe
negarse para que el alma se salve. Pero es sabido que social y culturalmente, esta educación sólo se mantuvo vigente para la mujer.
Entonces es válido pensar que, si todos los estudios demuestran que desde la perspectiva de género, el cuerpo de la mujer fue reprimido por la educación y la formación social en general, difícilmente podríamos reconocerle la posesión de la “consciencia encarnada”.

Para comprender aquello que motiva este trabajo, nos detendremos en el aspecto que más ha padecido la negación o represión social y moral en la mujer. Nos referimos al cuerpo como ser sexuado, al contexto de la experiencia afectiva para el ser humano en general. Merleau-Ponty hace hincapié en la importancia del cuerpo en la construcción del mundo. El autor compara al ser humano normal con un enfermo y marca las diferencias: En el ser humano normal la sexualidad, el conocimiento y la acción son los tres sectores del comportamiento; y manifiestan una única estructura típica propia del ser humano integral. En este aspecto, es interesante destacar que Merleau-Ponty reivindica el aporte del psicoanálisis freudiano, al descubrir en las funciones que se tenían por 'puramente corpóreas', su relación dialéctica con los demás comportamientos.

Recordemos que cuando mencionamos lo sexual no estamos hablando de lo genital. Cito al autor: "Un espectáculo tiene para mí una significación sexual, no cuando me represento, siquiera confusamente, su relación posible con los órganos sexuales o con los estados de placer, sino cuando existe para mi cuerpo, para esta potencia siempre pronta a trabar los
estímulos dados en una situación erótica y ajustar una conducta sexual a la
misma. Se da una 'comprensión erótica' que no es del orden del entendimiento, porque el entendimiento comprende advirtiendo una experiencia bajo una idea, mientras que el deseo comprende ciegamente vinculando un cuerpo a un cuerpo. Incluso con la sexualidad que, no obstante, ha pasado mucho tiempo por ser el tipo de la función corpórea, nos enfrentamos, no a un automatismo periférico, sino a una intencionalidad que siga el movimiento general de la existencia y que ceda con ella."

En realidad, nos estamos refiriendo -dice el autor- al “poder general que tiene el sujeto psico-físico de adherirse a unos medios contextuales diferentes, de fijarse mediante experiencias diferentes, de adquirir unas estructuras de conducta” Y lo más importante, afirma, “Es lo que hace que un hombre posea historia” . En el caso del enfermo, que menciona Merleau-Ponty, la percepción ha perdido la estructura erótica, Sus perturbaciones resultan de una herida circunscrita en la esfera occipital y esa patología altera la estructura de la percepción o de la experiencia erótica. Eso le impide dar valor o significación erótica o sexual a los estímulos exteriores. Dice merleau-Ponty, “lo que ha desaparecido en el enfermo es el poder de proyectar delante de sí un mundo sexual”, un mundo afectivo normal. Esta falta de intencionalidad para el enfermo le impide ponerse en situación sexual, tanto como afectiva o ideológica.

Veamos ahora qué sucede con el comportamiento sexual y, en consecuencia, con el mundo afectivo femenino. Me remitiré para ello al famoso Informe Kinsey, de 1963 . En él se afirma que existe un menor interés de la mujer respecto a las relaciones sexuales; además, que las mujeres tienden a aceptar más fácilmente las formas sociales porque no
son tan accesibles como los hombres a los estímulos psíquicos o no son tan sometidas como ellos a reacciones inducidas. Con lo valioso que fue el aporte de ese informe, las conclusiones a las que arriba respecto al comportamiento sexual de las mujeres, según Igor Caruso-, son cuestionables. Para este autor, la cultura de occidente favorece una conducta “femenina” pasiva. Podemos preguntarnos ¿es pasiva por ser femenina o a la inversa, es femenina por ser pasiva?

Sabemos que en la Grecia antigua la homosexualidad era común pero no se la discriminaba y, en cambio, sí se lo hacía respecto a la mujer. Los generales de todos los ejércitos antiguos eran homosexuales, los marineros y los cazadores lo eran también según las estaciones del año. Occidente acentuó la sumisión de la mujer en la Edad Moderna en el mismo momento en que comenzó a discriminar la homosexualidad como contaminación de la amistad viril. Es decir, la discriminación de la homosexualidad es simultánea a la subordinación de la mujer.

Dice Diana Mafia: “(…) pero es con los contractualitas con quienes el discurso universalista nos genera una expectativa a las mujeres que luego se ve decepcionada, y sobre ese trasfondo se hace más visible el prejuicio androcéntrico que genera una ‘ceguera de genero’. Hobbes, Locke y Rousseau no inventan el poder de los varones y la intangibilidad de la familia patriarcal, pero de ellos esperamos al menos que no lo legitimen y lo consagren, y eso no ocurre.”
Ante esa identidad masculina, se decía que las mujeres presentaban un escaso interés y curiosidad sexual en comparación con los hombres.

También se ha dicho que esa pasividad de la mujer se corresponde con el comportamiento de las hembras entre los mamíferos superiores. Por lo tanto, lo convierte en algo biológico. El análisis cuantitativo de los datos que relevó el informe Kinsey avala esta afirmación. Las estadísticas, por auténticas y válidas que sean pueden ser interpretadas erróneamente si no se las contextualizan. Es lo que resulta del informe Kinsey en este aspecto, ya que la disposición de la mujer a reprimir la afectividad y el interés sexual hacia candidatos no aceptados legalmente por la sociedad se relaciona con las normas culturales de tipo patriarcal.

Además, se sumó el hecho de considerarlas menos troqueladas sexualmente que los hombres, por relaciones anteriores. Debemos considerar que la tendencia de la mujer -aun hoy y a pesar de ciertas transformaciones básicas-, favorecida y reforzada por una tradición patriarcal, promueve el tipo de la ‘mujer de un solo amor’, la ‘buena madre para sus hijos’, la ‘esposa femeninamente fiel’. Ella misma por anticipado tiende a racionalizar sus sentimientos de modo tal que se acomoden a los arquetipos propios de esa tradición.

Vayamos a la ejemplificación. El otro texto que extraje del mismo libro es un poema y fue escrito en la segunda mitad del siglo XX, más precisamente en 1977. Nos encontramos en él con una descripción que gira alrededor del cuerpo. Está escrito por la misma persona que escribió el texto anteriormente leído.

Confesión

En esta tu ausencia presente
quiero confesarte cosas...
Cosas que, sin que yo lo quiera,
se me ríen en el cuerpo y en la piel.

Mi cuerpo,
ese que conociste
antes de quedarse huérfano,
parado en una nube,
como un pájaro triste
hoy se ve.

Cansado de andar solo,
dueño de sí mismo y del tiempo,
pidiéndome disculpas,
anda buscando un límite.
Se interna en los espacios vitales
de los otros
y anda como los gatos,
de noche bajo la luna,
recorriendo ágil,
uno tras otro,
el aliento de los patios.

Mi cuerpo...ese que conociste...
Lo dejo que se vaya,
como si no fuera mío
que me deje el alma dormida y triste
conmigo.

Por razones ajenas a la pareja, los amantes están separados por más de dos años y la joven lamenta esa separación al mismo tiempo que no puede dejar de confesar el deseo que recorre su joven cuerpo. El nombre mismo del poema, Confesión, nos remite a una institución propia del mundo religioso católico que está gravitando en la exteriorización del sentimiento. El cuerpo es -para la autora- algo que posee y que la lleva por caminos de “perdición”. No puede aceptar en la representación consciente que los deseos tensionen su corporeidad. No puede admitir que ella es su cuerpo y, por lo tanto, no se hace cargo de sus vivencias eróticas. No se lo permite su consciencia y –gracias a su formación en una cultura que reprime el placer sensible en la mujer-, apela al desdoblamiento entre cuerpo y alma. Tanto en el primer ejemplo, el del baño corporal con el cuerpo vestido, experimentado en la primera mitad del siglo XX, como ahora, en la confesión se evidencia la represión de la intencionalidad hacia lo afectivo. Se traduce esto en el desdoblamiento, que como en las tragedias griegas el Deux ex machina viene a solucionar el conflicto.

Retomemos:

En la percepción en general, existe un fenómeno denominado ‘regulación compensatoria’ que tiende a agregar y a corregir en función de la experiencia anterior del sujeto. Esta afirmación está hecha teniendo como objeto de estudio la percepción humana en general.
Cuando esta afirmación es aplicada a la percepción específica de un sujeto femenino, la compensación de lo que percibe siempre obedecerá a las normas culturales pero, -en este caso- serán las que rigen el lugar simbólico específico de la mujer en su cultura. Lugar simbólico éste que nunca respondió a la vivencia personal e individual de la mujer sino a lo que se esperó o se espera históricamente de ella.

Es válido preguntarnos, entonces, ¿desde dónde se opera la mencionada “compensación regulatoria” en el caso de la percepción de un sujeto construido como mujer? Analizando la obras de mujeres artistas, escritoras, plásticas, etcétera, dice Eva Klein Bouzaglo, que las obras de estas mujeres nos interpelan con la pregunta clave que también nosotros nos hacemos acá: ¿pueden las mujeres elaborar una estética del cuerpo cuando tenemos la sospecha -y hasta la certeza diría yo- de que la dominación, la circulación desigual del poder, la marginación laboral y la violencia cotidiana pasan por la forma del discurso y están presentes en la forma misma de la lengua que usamos?

Lo que queremos resaltar es que existe una falacia al suponer la superioridad intrínseca de la experiencia inmediata que postula el realismo ingenuo. Decir: “yo estaba ahí”, “nadie me lo contó” no deja de ser una adaptación de lo observado a los propios esquemas; y en la mayoría de los casos, a los esquemas culturales hegemónicos. Lo que percibo como mujer no es el resultado de una experiencia inmediata. Mi percepción está determinada por mi formación religiosa, moral cultural. La mujer puede destinar horas de su vida a planchar con dedicación la línea del pantalón de su marido o de sus hijos.

Habíamos dicho, siguiendo a Merleau-Ponty que, sexualidad, conocimiento y acción, los tres sectores del comportamiento, manifiestan una única estructura típica propia del ser humano integral. Ahora bien, el dilema se presenta cuando queremos definir la percepción del propio cuerpo en la mujer. Si por siglos la mujer no ha podido hablar por sí misma, convencida de que ella no podía conocerse por sus limitaciones intelectuales, es comprensible que asumiera lo que de ella se dijera, y de esa forma actuara
y pensara en consecuencia. Será necesario que la memoria del cuerpo
negado se aleje de esa representación internalizada desde su temprana infancia, para que libremente su cuerpo intencione como cuerpo habitual.
Según lo que afirma Roberto Inda simultáneamente con los cambios operados en el rol social de la mujer, se vio afectado el rol del hombre. Poco a poco, éste fue tomando consciencia de no ser “el dueño de la sexualidad, ni del saber.” En la sociedad antropocéntrica, dichos valores apuntalaron la autoestima del varón y permitieron la construcción de una identidad humana hegemónica y dominante. Pero es evidente que la pareja humana es una unidad fundamental, sus dos mitades se necesitan mutuamente tanto desde lo biológico como desde lo social. Dice Simone de Beauvoir, “(…) al interior de esta unidad, para el hombre, la mujer es el Otro, en cambio, para la mujer, ella es el Otro en el interior de esa totalidad cuyos dos términos se necesitan. La mujer se percibe como lo otro del hombre por lo tanto, ella es el Otro doblemente.” Tocamos acá un sentido de la alteridad como un absoluto “a pesar de que la necesidad biológica pone al macho bajo la dependencia de la hembra” Según la autora, hay una tendencia de la mujer a continuar siendo el otro porque en definitiva aspirar a ser sujeto conlleva un riesgo económico y –lo que es más importante- implica el riesgo metafísico de tener que justificar su existencia, inventar sus propios fines.

Nunca seré mi cuerpo si no puedo ser yo la que decido o no qué hacer conmigo misma. Después de la Declaración de los Derechos Humanos donde leemos en el Artículo 2, inciso l, que todas las personas tienen los derechos y libertades proclamados en esa Declaración sin distinción alguna de raza, color, sexo,( la bastardilla es nuestra), idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición, habrá que seguir bregando para que las declaraciones no se queden en los papeles.