sábado, 22 de diciembre de 2007

22 de diciembre de 2007



Los seres humanos terminan por odiar las reglas que se imponen. Para encontrarme con José María debía engañar a Ronald: "estuvimos tomando un café en el bar de la esquina."
El bar era un cuarto prestado en alguna casa que nunca más reconoceré; era un abrazo entre los brazos del deseo; era la felicidad que se encuentra en la calidez de dos cuerpos que se demandan; la juventud de nuestras esperanzas decapitadas por algún tabú.
La tibieza de una mano suave aferrando mi cuerpo en la sorpresiva elección de fragmentos ansiosos de caricias.Un lamentar la prisa del reloj empañado por nuestro aliento mientras nos vestíamos de pronta despedida.
Como troncos que alguien amontona intentamos ejercitar la libertad.

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