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viernes, 22 de julio de 2011

Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia | Video on TED.com

Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia | Video on TED.com

miércoles, 20 de julio de 2011

Pensamiento crítico: DESDE EL BODEGÓN

Pensamiento crítico: DESDE EL BODEGÓN

DESDE EL BODEGÓN



El hombre jugaba con el escarbadientes mientras se tapaba la boca con la mano. Fumaba cigarrillos negros, sin filtros. Supuse que la marca era Particulares. Una marca especialmente fuerte. Bebía cerveza y esperaba… Su mirada iba de la puerta de entrada del bodegón a la puerta ubicada detrás del mostrador. Por fin apareció el mozo, caminando con el estilo que tienen los mozos de caminar denominado por la sabiduría de la calle, “diez y diez”. Con la bandeja en la mano - en la que, al ritmo de sus pasos, se hamacaba un sándwich de lomito y unos sobres de mayonesa y mostaza-, se acercó a la mesa.
El hombre tenía el pelo largo hasta los hombros y una campera verde militar. Se veía que era joven, no más de veinticinco años. Su cara estaba casi oculta tras una negra barba que le daba un aire entre Jesucristo y Rasputín. Sus ojos de color verde dorado miraban con fuerza. Esa mirada era línea que brotaba de la cabeza inclinada hacia abajo. Eso hacía que su aspecto fuera casi tenebroso y a la vez atractivo. La ropa -un poco desprolija- pasaba a segundo lugar debido al magnetismo de su rostro.
Todos estos detalles que enumero se deben a que, como tenía que pasar unas horas en ese lugar, me entretenía observando cuidadosamente el bodegón y a los que a él asistían. Ahí nos reuníamos cuando salíamos de la Escuela de Teatro, que estaba en la misma cuadra. Lo que hoy parecía un bodegón había sido una elegante confitería. De esa época sólo le quedaba el nombre “Cabildo”, transformado en “la Cabildo”. Era amplio, con piso de madera y ocupaba toda una esquina con divisiones de “reservado” para los que buscaban cierta intimidad.
Comprobé que el hombre sabía venir bastante seguido. Llegaba temprano y luego aparecían sus amigos… Como era casi inevitable, no pasó mucho tiempo sin que nuestras miradas se encontraran. Cuando sucedió, me di cuenta de que mi presencia no le era indiferente. A mí me pasó lo mismo. En definitiva, me gustaba ese hombre. Tenía cierta seducción que emanaba de su forma de mirar, de su voz casi ronca… Además, como estaba libre de pareja, me propuse tener algún tipo de acercamiento con él. Para ello me apoyaba en la confianza de haber visto en su mesa a una amiga de una amiga mía. Pero él, estaba casi más decidido que yo, porque su mirada no disimulaba el interés que le había despertado.
Mientras escribía sobre ese hombre y el preludio de una aventura romántica, llamaron a mi puerta. Me sentí molesta que se interrumpiera mi escrito porque después me cuesta seguir el hilo conductor, como decía Immanuel Kant. Dejé pasar unos minutos para comprobar si quien llamaba desistía. Pero no fue así. El timbre seguía sonando, hasta que no aguanté más y fui hacia la puerta. Cuando la abrí quedé sorprendida y atemorizada. ¡El hombre del bodegón estaba ahí!
Cuando me sobrepuse a la sorpresa quise cerrar la puerta rápidamente. Pero él puso el pie antes de que lo hiciera. Me estaba hablando y yo no quería escucharlo. No quería saber qué me quería decir. Él insistía.
-Te ruego que no sigas adelante con esa historia. No podés manejar la vida de los otros; no podés manejar mis sentimientos.
Es lo que pude entender mientras desesperadamente forcejeaba por cerrar la puerta, gritando:
-¡No, nooo, nooo!... No quiero escuchar nada.

Después de unos días, no aguanté más y me fui a visitar a mi amiga Marimé Arias, para saber si lo conocía. ¡Gran sorpresa! Sí. Lo conocía. Claudia, la que había visto en su mesa, le contó que era profesor de carpintería en el Centro Pedagógico que tenía la madre de su compañero. Tenía veinticinco años, era casado y tenía tres hijos. Dudé un poco acerca de seguir o no intentando conocerlo. Después puse a un costado mis dudas.
A medida que pasaban los días, yo iba tejiendo historias en los que alguien nos presentaba y de esa forma llegaría el momento tan ansiado de poder hablar con él. Algunas veces aparecía con el pelo mojado otras veces totalmente despeinado. Supe que llegaba en moto y eso sirvió para imaginarme algún día sentada en su moto, abrazada a su cintura y viajando hacia quién sabe dónde.
Pensé que la vida, el destino, algo superior, había puesto en mí el poder de decidir sobre algunos seres. Lo único que estaba haciendo era poner en práctica ese poder que tenía. Aunque ya había entrado la duda en mi cabeza… Dudaba
Cuando Claudia me descubrió, vino a saludarme. Le pregunté sin muchos rodeos quien era ese hombre y lo primero que me “tiró” –como suelen hacer las amigas- fue que era casado. No voy a decir que no me molestó que me reiteraran su estado civil por el cual, yo no había preguntado. Pero pensé –con toda la “mala fe” sartreana- que eso no era un obstáculo para tener una amistad con él.
Me sentí identificada con mi personaje femenino. Abajo el patriarcado. Para bien o para mal, abajo el androcentrismo. Ya más segura, seguí escribiendo.
Los días pasaron y nada sucedía. Lo veía y lo miraba descaradamente, igual que lo hacía él conmigo. Pero seguíamos sin acercarnos. Él y sus amigos hablaban y reían mientras tomaban cerveza o comían tostados… en esa aparente indiferencia, nuestras miradas se buscaban y eran como rayos involuntarios que iban de su mesa a la mía y viceversa. Un día ya cansada de ese juego, pagué lo que había consumido y me fui a sentar a la plaza que estaba frente al bodegón. Allí me acomodé en un banco que me permitiera tener ante la vista la mesa de él y sus amigos. La noche era cálida en los últimos días de enero y febrero estaba por empezar. La plaza estaba poco concurrida. Era día de semana y en La Plata, una buena parte de la población era empleada pública o empleada de comercios. La otra parte, estaba constituida por estudiantes universitarios argentinos y extranjeros. La mayoría de unos y otros estaba vacacionando. Típica ciudad universitaria en la que me sentía muy a gusto. Después de una hora que me pareció una eternidad, él y sus amigos, se levantaron y vinieron hacia la plaza, Algunos se sentaron en los bancos cercanos a mí y otros charlaban en pequeños grupos. Pero él, por quien mi cuerpo empezó a temblar, se encaminó directamente hacia donde yo estaba. Traía su campera en la mano y caminaba casi hamacándose. Era muy alto. Hasta ese momento no lo había visto parado o no me había dado cuenta, pero a pesar de su juventud, caminaba un poco encorvado como para disimular su altura.
-Vamos hacia el departamento de Carlos, a mirar la ciudad desde su terraza. ¿Querés venir? Claudia también va. ¿Es amiga tuya, verdad?
Se me secó la lengua y no podía emitir sonidos, tal era mi embarazo. Su voz grave, pausada, me envolvió totalmente mientras esperaba que le contestara. Me sentía un poco confundida y asombrada por lo que me estaba sucediendo.
Se había sentado en mi banco y me miraba y esa mirada era lo mejor y más estimulante que había sentido en mucho tiempo. Para convencerme dijo:
-Si querés, vos y yo, vamos en mi moto- Me inspiraba confianza y no podía afirmar con certeza a qué se debía ese hecho.
-Bueno- Pude decir cuando me aflojé un poco.
Dejé de escribir y me fui a dormir. Mi espalda estaba dolorida por haber pasado tantas horas ante mi computadora. Me había olvidado de comer y eso me ponía con humor de todos los diablos. Pero en cuanto a lo que estaba escribiendo, me sentía muy satisfecha, Había logrado lo que quería: que ellos se conocieran y que empezaran a sentir algo especial el uno por el otro.
Cruzamos la calle y era como ir caminando en el aire sin gravitar. Su voz era casi ronca y muy pausada. Todos sus movimientos eran lentos como si nada los apurara. La moto estaba estacionada en la vereda del bodegón. La puso en marcha y, sentándose en ella, me dijo que subiera. Ese era el momento que yo había imaginado tantas veces. Me senté detrás de él y al arrancar la moto sólo me quedó el recurso de abrazarme a su cintura para no caerme. Apoyé mi cabeza en su espalda y acercando mi boca a su oreja le dije:
-Hace tiempo que tengo interés en hablar con vos- Cuando logró entender lo que le estaba diciendo, me preguntó a dónde quería ir y nos alejamos del grupo. Nunca llegamos al departamento en el que irían a ver la ciudad desde las alturas. Le di la dirección de la casa en la que vivía, la que por cierto estaba muy cerca de la plaza, y hacia ella nos encaminamos. Desde ese momento nuestros destinos se entrelazaron.
Cuando me levanté, sentí que mi cabeza era como un tambor. El esfuerzo que había hecho el día anterior para lograr lo que quería me había dejado extenuada. El teléfono sonó pero no lo atendí. Nuevamente me vino a la mente la súplica del hombre y el capricho de la mujer. Dudé si seguir adelante o detener todo en ese momento. Me pregunté si en mi oficio había lugar para ese tipo de ética. ¿Sería yo responsable de la conducta de mis personajes? ¿Se justificaba sentir culpa por la falta de compromiso de él respecto a su compañera y sus tres hijos? Me estaba volviendo loca. Ellos no existen. Todos dicen que en el transcurso de las historias ficticias, los personajes toman vida propia. ¿Qué tenía yo que ver con el olvido de sus deberes conyugales o paternales? Después de todo, yo lo conocí fuera de su casa y no en el núcleo familiar.
Ay, no se cómo seguir…

viernes, 15 de julio de 2011

Pensamiento crítico: Función de la autobiografía femenina

Pensamiento crítico: Función de la autobiografía femenina

Pensamiento crítico: Los animales y nosotros

Pensamiento crítico: Los animales y nosotros

miércoles, 29 de junio de 2011

Confesión

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En esta tu ausencia presente
quiero confesarte cosas...
Cosas que, sin que yo lo quiera,
se me ríen en el cuerpo y en la piel.

Mi cuerpo,
ese que conociste
antes de quedarse huérfano,
parado en una nube,
como un pájaro triste
hoy se ve.

Cansado de andar solo,
dueño de sí mismo y del tiempo,
pidiéndome disculpas,
anda buscando un límite.
Se interna en los espacios vitales
de los otros
y anda como los gatos,
de noche bajo la luna,
recorriendo ágil,
uno tras otro,
el aliento de los patios.

Mi cuerpo...ese que conociste...
Lo dejo que se vaya,
como si no fuera mío
que me deje el alma dormida y triste
conmigo.

domingo, 19 de junio de 2011

Ya salió el libro

Esta es la tapa del libro que mencioné en la entrada anterior.
Se llama Al este del arco iris
En él se publican cuatro relatos de mi autoría.

miércoles, 15 de junio de 2011

CONCURSO INTERNACIONAL DE MICRORRELATOS

LATIN HERITAGE FOUNDATION 2011


Acaban de notificarme que cuatro de mis relatos fueron seleccionados para integrar
una antología titulada “Al este del arcoiris”, la cual se publicará próximamente.
El libro será impreso en papel y saldrá a la venta en Estados Unidos, Inglaterra como así también a través de la página de Amazon.com

martes, 24 de mayo de 2011

Dilema

Tradicionalmente se ha dicho que la mujer no tenía deseos sexuales. Las infidelidades masculinas eran disculpadas porque el hombre -según se aceptó históricamente-, experimenta deseos sexuales con más intensidad; le es inevitable escapar a sus demandas.




Dice Merleau-Ponty (1945): "Un espectáculo tiene para mí una significación sexual, no cuando me represento, siquiera confusamente, su relación posible con los órganos sexuales o con los estados de placer, sino cuando existe para mi cuerpo, para esta potencia siempre pronta a trabar los estímulos dados en una situación erótica y ajustar una conducta sexual a la misma. Se da una 'comprensión erótica' que no es del orden del entendimiento, porque el entendimiento comprende advirtiendo una experiencia bajo una idea, mientras que el deseo comprende ciegamente vinculando un cuerpo a un cuerpo. Incluso con la sexualidad que, no obstante, ha pasado mucho tiempo por ser el tipo de la función corpórea, nos enfrentamos, no a un automatismo periférico, sino a una intencionalidad que siga el movimiento general de la existencia y que ceda con ella." ( Fenomenología de la Percepción. Ed. Península. Barcelona.1975. Cap-V. El cuerpo como ser sexuado.Pág. 173)




El autor compara al ser humano normal con un enfermo: Schneider. En él , la percepción ha perdido la estructura erótica. Leyendo su pensamiento se me ocurrió relacionar lo que afirma en ese texto con la conocida afirmación referente al deseo sexual en las mujeres mencionado.


Sexualidad, conocimiento y acción, los tres sectores del comportamientos, manifiestan una única estructura típica propia del ser humano integral.


En este aspecto, reivindica el aporte del psicoanálisis freudiano, al descubrir en las funciones que se tenían por 'puramente corpóreas', su relación dialéctica con los demás comportamientos.


sábado, 21 de mayo de 2011

Sucedió en Coronel Dorrego...

25 de Noviembre: No más violencia contra las mujeres
Actividades en Coronel Dorrego

Empecé el día escribiendo tarjetitas para las compañeras
que mi corazón esté siempre abierto a pajaritos
que mi mente se pasee hambrienta por ahí
e intrépida y sedienta y flexible
y hasta si es domingo
pueda equivocarme
e.c.cummings

a las nueve estamos en la municipalidad
con las cintitas lavanda y los papeles
después la radio, al aire
y la puerta del banco Provincia, las calles del centro
la gente no está acostumbrada acá
se queda un poco molesta
con el volante en la mano sin saber qué hacer

a las siete de la tarde en la plaza
colgamos telas y cartones
la muni contrató equipo de audio
convocó a unos pibes de 20 para hacer música
están pasando discos
Perla dice: si ponen esa música me voy
mientras colgamos un cartel enorme Ni una más
les voy a decir-insiste
mira de frente a un rubiecito:
yo te explico, estamos acá porque hay mujeres
muchas mujeres que están muertas
porque las mataron los maridos
esto no es una fiesta
el pibe dice bueno, revuelve discos, sale con algo más tranqui
el viento se calma de a poco
llega gente varia
llegan más mujeres
llegan los directores de la muni
llega el intendente Zorzano
llega la mujer del intendente
llega el capitán Giusia con traje de gala
ni un médico ni un abogado
ni el fiscal ni su secretaria
casi ningún docente
ningún autoconvocado
ningún productor rural
ninguna mujeres con el campo
un acto en la plaza es un gesto apenas
decir presente poner una bandera

son más de las ocho cuando leemos
un viejo poema de Alfonsina Storni
conceptos, estadísticas
motivos del dolor y la desigualdad
mucho y poco
casi nada
pero un gesto acá en Dorrego
donde es raro ver gente con banderas y consignas

son más de las nueve y media cuando se dispersa el grupo
nosotras
claro
nos vamos a tomar cerveza
y la seguimos…

nota innecesaria pero inevitable:
ese mismo martes 25, en la siesta
hubo una muerte no del todo ajena a estas cuestiones
un hombre de unos 30 años se suicidó
era la pareja de una de las mujeres del grupo de mamás jóvenes
-en riesgo dicen los de desarrollo social-
que trabajaron con nosotras
y había estado esa mañana preparando los detalles del día
otra vez, el golpe

Y que los platos los lave otro
Coronel Dorrego

lunes, 2 de mayo de 2011

Visitar la obra de Diego Gabotto.

Su arte, visibiliza imágenes de mujeres y hombres que nos provocan con sus presencias.
Se despliegan y nos miran solicitando nuestra atención

http://www.artelista.com/obra/6676868881132380-despertar.html

Laura Forchetti nos sorprende nuevamente...

La mano piensa –dijo Martha que dijo Heidegger.
Yo no sé bien qué quiso decir Heidegger -sé un poco más lo que quiso decir Martha- pero me gustó la idea de mi mano con su sabiduría, la densidad material de su pensamiento, no la transparencia de las ideas.
Y puesta a pensar (contemplativa en este caso) sobre esta cita –enero de 2009- brevísima de Martha, hubo dos ideas (transparentes) que se cruzaron en mí, dos miradas o estados sobre esta libertad de pensamiento de mi mano, dos entradas –distantes- en mi cuaderno:
22 de enero de 2010:
Mi mano piensa, me gusta pensarla así, todo lo que hace a su antojo, sin necesitarme, sin que yo tenga que pensar en ella. Todo lo que sabe hacer y ejecuta libre de mí, sin atarme a su pasión por el movimiento, el ajetreo. Puedo dejarla sola mientras abre la heladera y usa la cuchilla, mientras estira una sábana sobre la cama o junta la ropa del tendal, mientras enhebra y teje, ordena libros, riega las plantas o recorre una piel que amo, una boca.
Libre de mí, mi mano va por las cosas a su antojo, mientras yo sueño o floto de cara al cielo.

27 de marzo de 2011:
Mi mano que piensa, que tantas cosas sabe por sí misma, se adelanta –segura y eficiente- a mi deseo, a mi voluntad.
Puedo estar distraída, irme un instante de mí, perderme -en qué pensamientos- y de pronto, vuelvo y la descubro en plena acción, veo que mi mano sigue en mi lugar, hace de mí, me reemplaza.
Algunas veces me cuesta entender qué se quedó haciendo mientras yo me perdí –ese instante- y entonces me inquieta saber qué quiere, qué busca. La detengo en pleno vuelo, la interrumpo -¿me da miedo que actúe por sí misma?- me quedo dos, tres segundos suspendida en el aire, hasta que vuelvo a mi cuerpo, otra vez presente –espacio y tiempo- puedo leer sus movimientos, entender su programa de acción. Me ato otra vez a su sistema –huesos, nervios, sangre- y voy tras ella. Poco se equivoca. La dejo hacer, ejercer su voluntad, completar su trabajo. La mano piensa –me digo otra vez.
Es domingo y sé estas cosas mientras cocino berenjenas, arroz yamaní y choclos dulces como rodajas de melón.
Marzo de 2011

martes, 22 de febrero de 2011

Acerca de la imagen...

Reflexiones a partir de la lectura del libro Lo que vemos, lo que nos mira de Georges Didi-Huberman
La afirmación inicial es:"Lo que vemos no vale -no vive- a nuestros ojos más que por lo que nos mira" Esta ineluctable modalidad de lo visible consiste en una paradoja: lo visible está ahí para que lo veamos pero, -esta idea sería el aporte que el autor hace- también para mirarnos.
La cita que hace del Ulises de James Joyce le sirve para decirnos algo más: la visión se topa siempre con el ineluctable volumen de los cuerpos.
Los cuerpos son cosas para tocar, acariciar; obstáculos contra los cuales chocar, pero también, cosas de las cuales salir y a las cuales entrar. En este punto, Didi-Huberman nos remite a la fenomenología de la percepción de Merleau-Ponty: "Es preciso que nos acostumbremos a pensar que todo lo visible está tallado en lo tangible"

Tal vez a partir de está función del arte, el de devolvernos la mirada, como dice Didi-Huberman, encontremos que el ser humano al producir imágenes ficticias(Aristóteles: Poética), proporciona material para que cada época, cada cultura diga, exprese, lea interprete la forma, con algún sentido que está ligado al tiempo y a las diferencias culturales.

"A pesar de la ausencia del antropomorfismo de la obra de Robert Morris y de Smith son obras que posibilitan una relación que hace que podamos verlas y denominarlas de pie , cayendo o yacentes, como si en realidad se tratara de figuras humanas, cómo explicar el hecho que simples figuras geométricas se conviertan de repente en sujetos con latencias, al que lo agitan los síntomas? Todo eso hace parte de la dialéctica de lo visual y sus implicaciones. Tema delicado porque la mezcla de los diferentes discursos acerca de las obras y las obras mismas es lo que lleva frecuentemente a errores a los críticos de arte. Es necesario entonces tener muy presente que “El artista a menudo no ve la diferencia entre lo que dice (lo que debe ser visto: what you see is what you see) y lo que hace”. Huberman p.40"

domingo, 20 de febrero de 2011

Arte y Ciencia

Dice D.J.S. Price en su libro Hacia una ciencia de la ciencia: El científico tiende a ser el hombre que, al realizar el test de asociación de palabras, responde a 'negro' no con 'blanco?, sino con 'caviar'. esa característica esquizoide encaja perfectamente con el humor científico esotérico peculiar de Lewis Carrol que aparece en innumerables folletos y boletines de laboratorio.
Lo interesante es que esa definición se creía que sólo le cabía al que hace arte. Pero bien podemos ampliar nuestros esquemas, complejizarlos y aceptar que, eso que llamamos "lo creativo" es propio de todo ser humano.

sábado, 9 de octubre de 2010

Premio Nobel de Literatura

Sin ánimo de molestar a nadie, confieso que no me alegró que se lo dieran a Vargas Llosas. No puedo dejar de pensar que hay en el eso que Rodolfo Kusch denominaba "complejo de inferioridad" por su origen. Bueno, no sólo Kusch, también lo leí en Zalazar Bondy en su "Lima, la horrible"
Carlos Fuentes también habló sobre ese tema tratando de dar una interpretación de porqué los países latinoamericanos padecen ese complejo en su casta intelectual. José Martí, y una serie de filósofos argentinos que sería largo nombrar. Posiblemente en los demás países de esta América del Sur existan otras voces que lo hayan dicho.
Esa es mi razón para no estar de acuerdo porque Vargas Llosas hasta ha criticado el hecho de hablar de una identidad nacional.
Escucho argumentos.

domingo, 13 de junio de 2010

Mujeres contadas por hombres



La historia que sigue constituye una versión libre, hecha por mí a partir de una breve mención sobre el tema, de uno de los relatos que aparece en el Novellino de Masuccio dei Guardati de Salerno. Novelista italiano del siglo XV. Su obra refleja la mentalidad generalizada en Italia antes del Concilio de Trento. Una mentalidad que se goza en la sinceridad, en el contacto con la naturaleza y que evita el velo de la simulación. De espíritu anticlerical – se ubica en las huellas de Boccaccio-, su único objetivo es divertir a las damas y caballeros de la corte aragonesa.
Para Masuccio como para los demas novelistas de su época: Boccaccio, F.Sacchetti, hay una preocupación moralista que se manifiesta en lamentaciones por la pérdida de las estabilidades anteriores. La ambición e insensatez lleva a que los habitantes de las ciudades abandonen sus quehaceres económicos tradicionales como albañilería y tejeduría tienden a convertirse en médicos, notarios, legistas, armígeros y casi caballeros.
Un tema que se destaca en estos novelistas es el de las mujeres. Pero no debemos creer que la imagen que nos dan estos autores sea privativa de los respectivos autores. Más bien, ellos están indicando una situación social en cuyo contexto, la mujer queda muy mal parada. Esta situación está sustentada en testimonios cosechados en siglos anteriores que le otorgan un papel negativo cuyas raíces se remontan al drama del paraíso perdido.
En ninguna época fue la mujer más ferozmente insultada, burlada y despreciada que en la Edad Media. A pesar de que- como hace notar D. Comparetti - son famosas las imágenes purísimas presentadas por la hagiografía y la leyenda cristiana; como así también los grandes sentimientos que el sexo femenino despierta en las novelas, torneos y las cortes de amor. La envidia, su máxima pasión, ocupa el centro de su corazón. En ellas no hay razón alguna y siempre eligen el peor camino guiadas por su superficial cerebro.
Cuenta Masuccio en El Novellino que, Guillermo de Burgundia, un caballero había ofendido con sus dichos a todas las mujeres de Provenza. Éstas decidieron aprisionarlo y se ponen de acuerdo para darle muerte. Pero él, apelando a un inteligente subterfugio, que por otra parte, sirve como testimonio de la necedad, la vanidad y la tozudez de las mujeres, le salva la vida. Les habla reconociendo que ellas tienen razón y está dispuesto a acatar su suerte, aunque apelando a sus buenos sentimientos, sólo les pide una gracia. Ellas, intridasísimas le preguntan cual es la gracia que él solicita:
¡Sólo les ruego que, quien me golpee primero sea la más tonta de entre vosotras., dijo.

Ante esta circunstancia, las mujeres quedan muy sorprendidas y luego de mirarse una tras otra, ninguna de ellas se atreve a comenzar de modo tal que el imputado se libra de la muerte.
Sin embargo es a partir de este momento que las mujeres no abandonarán el centro de la vida social, ya sea como administradoras, en regencias forzosas de maridos ausentes, como poetas o cortesanas, como inspiradoras de reformas espirituales o como centro de cenáculos cultos y preocupados por reformas de valores y creencias.
Las antiguas, recatadas y virtuosas hilanderas de la rueca y el huso, han irrumpido en la vía pública. La mueve el afán de novedades, su comprensible deseo de estar a la moda que sólo se explica en una sociedad en que el ir y venir de las clases y del éxito y de la fortuna evidencia una inestabilidad creadora, liberadora del cuadro quieto y conservador de los tiempos anteriores.

viernes, 21 de mayo de 2010

Gente de la Edad Media de Eileen Power

Palabras de un esposo de la Edad Media a su joven esposa:

"si observas a los animales domésticos, puedes comprobar que un sabueso, un mastín o un perrillo siempre -ya sea en el camino, en la mesa o en la cama- se mantienen junto a la persona que les da de comer, en tanto que son retraídos y hostiles con los demás y se alejan de ellos; si el perro está lejos de su amo, siempre lo recuerda y lo tiene presente; y aun cuando aquél lo azote o le arroje piedras, el perro lo sigue, y meneando la cola y echándose a sus pies intenta apaciguarlo; y lo acompaña por ríos y bosques, entre ladrones o en el fragor de las batallas... Por lo tanto, las mujeres, a quienes Dios otorgó sentido común y que poseen raciocinio, por motivos mejores y más valederos, deben sentir un amor perfecto y solemne por sus esposos; en consecuencia, te pido que ames sobremanera al que haya de ser tu marido y que sea tu confidente."

He aquí un esposo que no vacila en comparar el amor de la mujer con la fidelidad de los animales domésticos a sus amos.

Libertad de opinión y de expresión


La autora de este blog se ampara para escribir y opinar en la Declaración Universal de Derechos Humanos Dicha Declaración en su artículo 19 dice:

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

martes, 11 de mayo de 2010

Cultura y lengua

AUTORA: MARTHA Alicia Lombardelli


Texto :Cultura y lengua
.
Este análisis nos introduce en el pensamiento de Rodolfo Kusch acerca de la relación entre lengua y cultura

SENTIDO:
En la medida en que no nos hagamos cargo del sentido que habita la lengua, podríamos predecir la extinción de una lengua determinada: en el caso que nos ocupa: el quechua, el aimará, etc. Pero lo que Kusch afirma es que el sentido no se reduce a la lengua. Por eso afirma que cuando hablamos siempre decimos más o menos de lo que decimos.
Comparemos lo que dice Kusch con lo que afirma otro filósofo, Martin Heidegger:

“En efecto, las palabras y el lenguaje no son, en absoluto,
cápsulas en que las cosas se empaquetan para el comercio
del que habla y escribe. Para nosotros, las cosas sólo llegan
a ser y son en la palabra, en el lenguaje”.

Se destaca en este texto de Heidegger la importancia del lenguaje porque es en él donde habita el ser. Las palabras, los nombres, no son meras etiquetas con que rotulamos el mundo que nos rodea. El sentido que tiene para una cultura su mundo impregna el lenguaje pero no se reduce a él. El sentido remite a una estrategia política que responde a un determinado estar.
PREGNANCIA SIMBOLICA:
Es lo que Cassirer denominaba pregnancia simbólica.
Llamaba pregnancia simbólica a esta impotencia constitutiva que condena al pensamiento a no poder jamás intuir una cosa “objetivamente” sin integrarla de modo inmediato en un sentido. Observaba Cassirer que esa impotencia es el reverso de un inmenso poder: el de la presencia del sentido.

Las cosas son símbolos en tanto sólo conservan la coherencia de la percepción, de la conceptualización, del juicio o del razonamiento mediante el sentido que las impregna.


ARTE- REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA:

Y, si relacionamos el significado del término sentido, específicamente con el arte, podemos agregar que también la coherencia de la representación artística nace del sentido que la impregna.

Relacionamos entonces:

LENGUA - SIMBOLO - SENTIDO - COHERENCIA DE PERCEPCIÓN, CONCEPTUALIZACION Y REPRESENTACIÓN


Diferenciamos entre sentido y significado

Para diferenciar significación y sentido debemos distinguir: fin, estructura y valor:

Significación: cuando el sentido del objeto (o sea, lo delimitado como tal) es definible;

Hablamos de SIGNIFICACIÓN cuando el objeto (o sea, lo delimitado como tal) se relaciona con un fin o una estructura.

Objeto relacionado con un fin =
SIGNIFICACIÓN

Objeto relacionado con una estructura =

SENTIDO: -cuando no es definible;
-cuando se relaciona al objeto ( o sea, lo que delimitamos como tal) con un valor.

OBJETO + VALOR =

SENTIDO





El fin de la filosofía, como la religión y el arte, no es
alejarse de lo público, de 'lo vulgar' hacia la zona de lo intelectual, lo exquisito sino buscar en lo común, en lo compartido, en 'lo profano' el sentido de lo cotidiano.
Vemos como siempre aparece la importancia de buscar el sentido.
Detrás del lenguaje está quien lo habla.
El habla se da en un clima existencial.

El habla hace referencia a un sentido que antes de hablar ya conocen aquellos que hablan un determinado lenguaje. Es un sentido compartido que trasciende lo que se dice y justamente eso es lo que constituye la cultura.

Afirma Kusch:

Lo que se dice en un enunciado podría ser distinto a lo factual.
El habla es infundada, no hay un fundamento dado. Se funda en el existente que lo habla. Y éste en la cultura.

Dice E. Benveniste:

"Lo que se puede decir, es lo que delimita y organiza lo que se puede pensar.
La lengua proporciona la configuración fundamental de las propiedades reconocidas por el espíritu a las cosas.
Ningún tipo de lengua puede él mismo y por sí mismo ni favorecer ni impedir la actividad del pensamiento. Pero la posibilidad del pensamiento está vinculada a la facultad del lenguaje, pues la lengua es una estructura informada de significación, y pensar es manejar los signos de la lengua."

Volviendo al texto de Kusch:

“Por eso antes de hacer un trabajo lingüístico, a nivel científico, tendría que hacerse una ontología del lenguaje, es decir, una reflexión filosófica sobre el lenguaje mismo.
Se trata de ver a través del lenguaje qué pasa con el hombre que lo habla. Ahí el problema trasciende lo científico y abarca una totalidad”.

El “estar”:

Cuando rastreamos el sentido de una cultura encontramos que en el proceso del habla hay siempre un referente anterior al acontecimiento.
Ese referente tiene que ver con el “estar”, con lo que “es costumbre”, con lo “yecto” que analiza Casalla cuando habla del proyecto.

Autores mencionados:
Benveniste, Émile.
Cassirer, Ernst.
Heidegger, Martín.
Kusch, Rodolfo.

Texto a cargo de la Profesora Martha Lombardelli

miércoles, 5 de mayo de 2010