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lunes, 2 de junio de 2008

Me da vergüenza...

sábado, 17 de mayo de 2008


--"Por cortesía no nos corresponde a nosotras hablar primero, ¿no es verdad? --dijo la rosa--. pero ya me estaba yo preguntando cuándo ibas a hablar de una vez, pues me decía: «por la cara que tiene, a esta chica no debe faltarle el seso, aunque no parezca tampoco muy inteligente». De todas formas tienes el color adecuado y eso es, después de todo, lo que más importa." (de Alicia a Través del Espejo)

lunes, 12 de mayo de 2008

La era de Rocco



Rocco llegó a mi vida porque yo quise. Pesaba 900 gramos y su fragilidad me asustaba. Ya pasaron tres semanas y superó el kilo en su peso. Sigue siendo muy pequeñito y además es cariñoso. Da y demanda afecto constantemente.
Mi amiga Zulma Berazategui le sacó las primeras fotos que tengo de recuerdo.

Sophie lo adoptó casi compulsivamente. Lobo, el perro de 11 años no tiene ojos más que para mí.Su mundo se estructuró alrededor de mi persona, así que le presta poca atención a Rocco.

martes, 29 de abril de 2008

Paolina Borghese de Antonio Cánova




Comparar con Madame Recamier que está en las entradas más antiguas: noviembre de 2007

lunes, 14 de abril de 2008

Tiempo de mujer...

A mí que soy Penélope me pides paciencia,
no sabes que el tiempo nace de mi pecho
y es del tiempo que me nutro
y las hebras que devano y que tejo
me identifican y me arrullan...

Pasan los días y las horas y yo crezco,
me expando por los recovecos del tiempo
y el tiempo que conozco es mi tiempo
es mi obra y es mi vida.
Soy tiempo de parir y de vivir.
Soy tiempo de aguantar la sinrazón
de la locura.

Lo demás,... las ansiedades,
las esperas y alborosos,
las tardanzas,
las idas y venidas son sólo
nombres con que se viste el tiempo.
son el presente, el pasado y el futuro.

Estás en mi tiempo aunque no vengas,
estás en el tiempo que hace que te has ido.
Estas en el tiempo de lo que pudo ser,
estás en el tiempo de lo que está por llegar.

Estamos en el tiempo por ser tiempo
que viene de un tiempo de mujer.
Con el tiempo podrás decir que
no somos otra cosa que tiempo y más tiempo,
un tiempo de sonrisas o de lágrimas,
un tiempo ganado al tiempo
y con trabajo devenido
en destino-tiempo.

sábado, 22 de marzo de 2008

La marca inconfundible del decir de Laura

Me llamo mala*

El narrador de historias ha colgado un dibujo con mi rostro sobre la pared. Es un dibujo en papel escolar, con tinta negra y trazos rápidos. Ahora, sacude una pandereta para reunir al público. Sé que contará mi historia sin belleza ni sabiduría, llena de supersticiones y engaños. Así se la contaron a él, así la contará su hijo.
Por eso, mientras se distrae conversando de viajes y mercancías, me apuro a iniciar este relato. No les diré mi nombre, porque no importa cómo me llamaron al nacer. Diré que me he dado a mí misma nombres de santas y de reinas, de poetas y magdalenas. Los probé todos con igual alegría y compasión y así aprendí del mundo y de mí.

Minuciosa en el conocimiento del placer, he trazado los mapas de mi cuerpo, las líneas de estrellas, los lagos y las cicatrices. No ha sido fácil, fui educada como una niña ciega. Llevaron mi mano dócil sobre cada cosa mientras nombraban y describían lo que debía saber. Anduve a tientas hasta que aprendí a leer en mi corazón y en mi silencio. Entonces, supe el verdadero nombre de mi sexo, su lenguaje de flor, su dulzura y fui capaz de ofrecerlo a la primavera.
Ya no le temo a la pasión. Encendida ante la revelación del amor, atravieso los días y el desierto. Huyo a media noche sin despertar a los que duermen, me tiendo en la arena y escucho la conversación del mar con mi sangre.
Sólo con los ojos abiertos pude mirar más allá de mi rostro y vi.

Vi a mis hermanas con la boca golpeada por maldecir y desobedecer. Vi las marcas de sus uñas en sus propios brazos, heridas para calmar el dolor, para escribirlo de manera salvaje sobre sus cuerpos y que haya escándalo.
Las vi mudas ante sus hijas, avergonzadas mientras las vendían por casi nada, sin la última esperanza.
Vi también a la muerte llevándose los restos de las muchachas que nadie recuerda, la vi cargando los pequeños huesos del hambre y el cansancio.
Vi a las madres preguntando por sus hijos, las escuché repetir sus nombres hasta hacerlos cuerpo de nuevo.
Y vi más. Vi viejas vagabundas, con flores en el pelo, hablando solas en la puerta de las iglesias, cubriéndose la cabeza para dormir.
Vi el miedo en los ojos más bellos. Oí cantar a las pequeñas, pidiendo al corazón que resista la humillación y la tristeza.
Y fui cada una de mis hermanas para siempre.
Guardo la memoria de los crímenes y los asesinos.

Olvidé, en cambio, las artes aprendidas de mis abuelas y de mi madre. Ni agujas ni hilo.
Entretenida con libros que tratan de las cosas del aire y del agua, dejo que se apague el fuego de la cocina y me pierdo en el misterio y en el sueño.
Voy tras mis propias preguntas tiritando de frío y no escucho lo que susurran en las puertas. Vestida de negro y sin anillos, trato con la noche, que me oculta y me alimenta con la amistad de sus criaturas.
Conozco todos los nombres del diablo y me he dejado seducir por su lengua dispuesta a la mentira y lo fantástico. Me iría con él si me lo pidiera sólo por ofender a dios, que me ha despreciado en todos sus libros, bajo todos sus rostros.
Enseño a mis hijos las leyes que rigen la vida sobre la tierra y nada les doy a cambio de la muerte, ni el paraíso, ni el infierno. Mientras los ayudo a lavar sus cuerpos o pongo un plato de alimento en sus manos, voy nombrando las constelaciones y los poetas que les salvarán el alma.

Una a una he desprendido las cuentas del rosario con el que pagaba mis pecados. Así pude saber las palabras secretas de mi alma, su terror y su levedad. Sentir que me pertenece y puedo volcarla hasta la última gota, veneno o delicia.
Sólo en la luz prohibida del pecado, fui vuelo y aire. Ya no creo en el castigo. Construyo el bien y el mal en el amor. Doy todo lo que puede dar mi cuerpo y mi alma, como septiembre, dispuesta a la luz y el perfume. Pero no me entrego a la ensoñación ni a la violencia. Despierta en mi piel y dueña de mi deseo.

Muevo mi mano sobre el cuaderno llevada por la corriente de mi pensamiento, una magnolia en el agua que no sigue más destino que el declive del tiempo y el peso carnal de sus pétalos. Escribo en el nombre de mis hermanas.
Nos han encerrado a bordar las sábanas en que seríamos entregadas como esclavas para la descendencia. Hemos creído en la felicidad de ser madres como si estuviera escrito en las líneas de la mano que leen las gitanas.
Educadas para pintar nuestros ojos y masajear con aceites nuestras caderas, han vendado nuestros pies hasta mutilarnos e, imposibilitadas de andar, nos han atado a la tradición familiar. Aprendimos a ofrecernos dulces y bellas a cambio de la pertenencia a alguna genealogía del poder. Ignorantes para sobrevivir al fuego.

Y sin embargo, cada día, en todas las lenguas, vuelve nuestra voz.
Sentadas en el hielo, conversando en silencio con el espíritu de los animales que habitan el mar y el cielo.
Con una vasija de agua a cada costado, atravesando la tierra al sol, en el ritmo de un par de sílabas que se repiten hasta ser música.
Mientras la mano viene y va sobre los hilos del tejido y el viento cuenta una historia en nuestra cabeza.
En los secretos trazos de unos versos bordados en la trama blanca del lino.
En retahílas antiguas que acompañan los círculos de la cuchara sobre el fuego.
Caminando bajo las estrellas.
En el monólogo impreciso que se pierde en habitaciones sin luz.
En el rumor de los pasillos de los hospitales.
Atadas a la cama.
Repitiendo de memoria las fórmulas del amor.
Amamantando niños en el balanceo de las canciones de cuna.
Trabajando de pie ante una máquina que escucha nuestros secretos.
En la alegría de traer flores como si sirviera de algo.
Con la espalda doblada sobre a la mesa, escribiendo al dictado de la memoria y de los sueños.
En la mirada encendida, puro grito que arde el aire.
Nuestra voz ronca, desafinada, dulce, imperceptible, maravillosa, hecha añicos, que danza, que sopla, que se lleva la lluvia o la desparrama, que se agota y vuelve como el tiempo o la luna, nuestra voz.

El narrador de historias ha callado la pandereta, ahora camina hacia aquí sin entender lo que pasa. Lento, repito el último párrafo de mi relato. El público se dispersa entre los olores del mercado, prueba alimentos desconocidos con la punta de la lengua, saluda y ríe, celebra la intensa claridad del día que hace entrecerrar los ojos, el dulce mareo del olvido.


Laura Forchetti
Monte Hermoso, marzo de 2008



* Un juego del pensamiento; deseo nacido de una lectura de Orhan Pamuk.

jueves, 13 de marzo de 2008

Índice epidémico de la violencia contra la mujer

Sería interesante que también entre nosotros se llevara una estadística como esta que encontré realizada por distintas instituciones de España.

Artículo Gaceta Sanitaria
En febrero de 2008 el índice epidémico por violencia del compañero íntimo aumenta situándose por encima del umbral epidémico.
En el mes de febrero de 2008, el índice epidémico (IE) por violencia del compañero íntimo (VCI) ha aumentado con respecto a la puntuación del mes de enero de 2007 y continúa situado por encima del umbral epidémico.
Con una cifra registrada en el mes de febrero de 2008 de 1,80 el valor se sitúa en un riesgo alto o de epidemia según los baremos utilizados para la interpretación del IE. La puntuación obtenida en el IE subyacente (promedio de los índices epidémicos de febrero de 2007 a enero de 2008) reflejó un aumento respecto al mes anterior, siendo para este mes de 1,24 continuando por debajo del umbral epidémico.
Se analizaron las características de las 9 mujeres asesinadas de este pasado mes de febrero. En los 7 de los casos sus edades estaban comprendidas entre los 43 y los 54 años, en los dos casos restantes sus edades eran 19 y 22 años. Tres de los agresores se suicidaron, en el resto de los casos los fueron detenidos. Dos de los agresores tenían antecedentes policiales y otro de ellos tenía denuncias por malos tratos, también se dio un caso donde se encontraban en proceso de separación. Cuatro de los 9 casos de mujeres asesinadas ocurrieron en menos de 24 horas.
El índice epidémico es calculado mensualmente por un Equipo de Investigación del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante con datos procedentes de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas y el Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia. Los resultados son actualizados el día 12 de cada mes y publicados en el portal de eleusis.net.
Para la interpretación correcta del índice cabe distinguir tres niveles de riesgo: menor que 0,74 (básico), entre 0,75 y 1,24 (medio) y mayor que 1,25 (alto o de epidemia).

Mayor información, visitar: http://www.e-leusis.net/Alerta_Violencia.htm

lunes, 10 de marzo de 2008

Conmemoración del Día Internacional de la Mujer

En la ciudad de La Plata (Argentina), la artista plástica Mabel Carral y los que por allí pasaban y paseaban, realizaron una Intervención Urbana en la Plaza San Martín el día 8 de marzo de 2008.
Así se pudo apreciar la ingeniosa idea de colgar gran cantidad de bombachas femeninas "Todas iguales y todas distintas" declaraba el texto colgado en el medio de las cuerdas.
También se colgaron gran cantidad de mamografías, símbolo de la prevención del cancer de mamas, que las mujeres son estimuladas a realizar.
Ellas que siempre cuidaron de los otros olvidándose de sí misma, ahora en estas últimas décadas, reciben el mandato social del auto cuidado.
Como motivo de asombro pero tal vez no tanto, los primeros que se acercaron fueron jóvenes varones, que entre fotos que sacaban y sonrisas afectivas desean a la autora y sus colaboradoras un:

¡Feliz Día de la Mujer, chicas!

8 de marzo Día Internacional de la Mujer

Víctimas del maltrato en el mundo entero
Al menos una de cada tres mujeres en el mundo es golpeada, forzada a tener sexo o sufrir otro tipo de malos tratos y una de cada cinco es víctima de violación, informó Naciones Unidas, que lanzó ayer una campaña para erradicar toda forma de violencia de género.


La ONU, en un informe difundido por el Día Internacional de la Mujer que se celebra hoy en todo el mundo, dijo que otras ramificaciones de la violencia son “la trata, el acoso sexual, la mutilación genital y el homicidio”. “La violencia contra la mujer y la niña deja su abominable impronta en todos los continentes, países y culturas”, señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon. En ese sentido, agregó: “Llegó el momento de que nos centremos en las medidas concretas que todos nosotros podemos y debemos tomar para prevenir y erradicar este flagelo”. Ban Ki-Moon indicó además que “es hora de romper el muro de silencio y hacer que las normas jurídicas se conviertan en una realidad en la vida de las mujeres”. La campaña se extenderá hasta 2015, coincidiendo con la fecha fijada para el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. Tendrá como fin “movilizar a la opinión pública para asegurar que los encargados de formular políticas al más alto nivel trabajen para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer”. Naciones Unidas precisó en su informe que será clave en la campaña “recabar el apoyo político de los gobiernos e instituciones”.

lunes, 3 de marzo de 2008


Me gusta caminar por la playa cuando no hay nadie. El mar retoza frente a mí y baña las oscuras arenas de Monte Hermoso.
Hay una casa en la playa vestida de colores alegres y parece jugar a esconderse detrás de los pocos tamariscos que aún quedan entre la ciudad y su playa.
Me siento bien, mi espíritu, mi cuerpo, yo, me siento dueña del universo. Diosa pagana que recorre su lugar de nacimiento antes de perder la soledad de la playa.
Imagino los antiguos pobladores del principio de los tiempos pisando las mismas arenas que yo piso y siento que formo parte de una inmensa cadena de mortales... Toda esa inmensidad que me trasciende física y espiritualmente se adentra en mí y yo me despliego en ella.

sábado, 16 de febrero de 2008

martes, 12 de febrero de 2008

lucy se aburre en el paraíso

martes 12 de febrero de 2008


camina un poco más atrás
todavía no busca comida
ni refugio
las manos libres
y algo como el pensamiento

con la última luz del día
lucy juega
sobre la ceniza
va apoyando cada pie
para siempre
dentro de la huella del adulto
que se apura adelante

alerta
desde hace tres millones de años
con la cría

Transcribo un poema del libro de Laura Forchetti: cerca de la acacia. Es el poema número 5 y me parece que delante de mi vista veo el grupo familiar envuelto en la ternura que le proporciona al tema su autora.La forma en que Laura dice el mundo es casi mágico. Desde una nada plena emergen las imágenes para ser leídas, luego se desvanecen lentamente dejando tras ella algo así como un aroma a tiempo.

sábado, 26 de enero de 2008

Leer "Sobre sujeto y género" de María Luisa Femenías

Páginas 18 y ss. Toca el tema que estoy trabajando sobre el cuerpo femenino como vivencia y como propiedad. Editorial Catálogos

domingo, 13 de enero de 2008

Hypatia

Hypatia de Alejandría (370-415)

En un mundo de fanáticos, misóginos y temerosos, no es facil ser mujer que piensa y expresa lo que siente.
En última instancia, siempre se termina ubicada en un espacio que no se eligió voluntariamente.
Hoy no te desollarían,... pero serías vista como la mujer a la que no hay que acercarse porque es "brava"
Una se pregunta qué es ser "brava"? Ser brava significa tomar el destino entre las manos y darle un sentido.
El sentido que una elige y se esfuerza por lograr...

sábado, 5 de enero de 2008

En la Edad Media...

"Una muchacha sin pudor no es sólo culpable ante ella misma, sino también ante sus padres y su parentela. Por eso has de tener a tus hijas bajo llave, como culpables convictas, y como imprevisoras, a fin de evitar las mordeduras de víbora", dirá Kekaumenos en las postrimerías del siglo XI.
En los palacios, en el siglo XI, existían los "apartamento para mujeres" (gynaikonitis), donde se las segregaba.

martes, 1 de enero de 2008

La comedia musical.

Cuando llegamos a la esquina, Marcos y yo, vimos el cartel. “¡Prueba de actores para la futura comedia musical de Pepe Rocha!” Días antes, habíamos ido a tomar mate a la casa de Argelia Chávez y ella nos había comentado acerca de esa prueba. A nosotros nos pareció tentador, pero los dos pensamos que la cantidad de gente que se presentaría, -no por el deseo de actuar, sino más bien por la posibilidad de tener un trabajo-, nos haría encontrar largas colas de hombres y mujeres esperando y soñando con ser seleccionado. Eran tiempos de gran desocupación. En el país se habían implementado las recetas económicas del Fondo Monetario Internacional y habíamos logrado desprendernos de todas las empresas del Estado que, al decir de los economistas de turno, sólo sirven para mantener vagos a costa del erario público. Esta apreciación fue divulgada y asimilada por las almas tiernas.

No nos habíamos equivocado. Estaba lleno de gente mirando el cartel. Además, algunas personas trataban de poner algo de orden y se esforzaban en persuadir a los otros para que aceptaran esperar formando una fila respetando el orden de llegada. También comprobamos que muchos se resistían a alinearse y pugnaban por ocupar el primer lugar. Nos encontramos con Kafka y eso nos alegró. Siempre nos ponía de buen humor cuándo lo veíamos. Tenía una forma de ver la vida tan positiva y una manera de contagiarnos su estado de ánimo que hacía que termináramos agradeciéndole que fuera nuestro amigo.
Como era habitual en él, nos alentó a someternos a la prueba. Nos convenció de que no perderíamos nada con hacerlo. Lo peor que nos podía suceder era ínfimo comparado con el hecho de no tener ni un centavo en el bolsillo por meses y meses. Teniendo que esperar que alguien nos recomendara alguna ONG donde ir a comer a cambio de la promesa de ir a colaborar en la preparación de la comida, o en la búsqueda de alimentos que los pequeños comerciantes de los barrios entregaban diariamente para esos comedores.
-Si son rechazados, -decía Kafka- sólo les quedará la sensación de estar marginados, de palpar una vez más en forma explícita la pesada verdad de vuestras existencias gratuitas.
Recordamos que en el Canal de Televisión del Estado se hacía propaganda para reafirmar lo que decía el cartel. Aparecía Pepe Rocha hablando de que nunca se había defraudado a nadie cuando él se propuso hacer una obra. Las pruebas eran transparentes y no había forma de entrar sin que se aprobaran auténticamente a los aspirantes. Con un poco de autoestima que habíamos logrado infundirnos mutuamente alcanzó para decidirnos a presentarnos. Ambos pensamos que tendríamos que ser muy torpes si no lográbamos un lugar en la obra.
La puerta de la oficina ante la cual estábamos parados seguía cerrada y pudimos encontrar un lugar en la fila cuando los que esperaban aceptaron la propuesta de alinearnos. Rápidamente, Marcos me tomo de la mano y nos ubicamos antes de que la fila concluyera de formarse. Fuimos nosotros mismos, -los que esperábamos- quienes construimos la forma de esperar. La fila fue creciendo y pronto llegó a la otra esquina. Desde ahí siguió creciendo después de haber dibujado un ángulo de 90 grados y recorrer la cuadra perpendicular a la primera. Nosotros perdimos de vista la continuación de la fila. Fue porque de pronto descubrimos a algunos amigos que hacía mucho que no veíamos. Allí estaba Gladys, Viviana y Pablo. Todavía no se habían visto entre ellos pero pronto lo harían y también nos verían a nosotros. No podíamos acercarnos porque corríamos el peligro de quedar fuera de la fila que a esa altura presentaba un aspecto compacto, sin grietas. Así que tuvimos que conformarnos con saludarnos de lejos aunque hubiéramos querido ir a un bar y tomarnos un cafecito caliente con crema o cortado y además unos tostaditos que de sólo imaginarlos se nos hacía agua la boca.
La mano de Marcos se iba enfriando y me di cuenta que la mía también. No alcanzaba el calor que nos habíamos transmitido cuando decidimos quedarnos allí.
Pasados los primeros minutos, divisamos una pequeña familia formada por el padre, la madre y dos adolescentes. Nos preguntábamos si los adultos estarían allí para acompañar a sus dos hijos o porque tenían intención de postularse también ellos dos.
Mientras estábamos tratando de adivinar quien o quienes de todos los que estaban presentes quedarían, notamos que ya había pasado medio día y estábamos transitando las horas de la siesta. Alguien se puso a cantar acompañado por la guitarra que llevaba un pelirrojo. Una joven no muy delgada comenzó bailar sola, pero rápidamente fue imitada por un grupo de cinco personas: una pareja de ancianos, otra de unos cuarenta o cuarenta y cinco años y una niñita. Parecía que entre ellos había una estrecha relación porque no vacilaban en tomarse de las manos y saltar mientras la rueda que habían formado daba vueltas y más vueltas, primero en una dirección y luego en la contraria. Batían palmas y se abrazaban con afecto mientras reían felices.
Cuando quise acordarme de porqué estábamos ahí, noté que eran las cinco de la tarde. Marcos tenía el rostro pálido y cansado. Durante todo el tiempo había estado fumando a pesar de las protestas de muchos de los que estaban en la fila: ¡que no se podía respirar; que alguien sufría de asma y el humo le hacía mucho daño! Marcos optaba por alejarse unos pasos hasta terminar cada cigarrillo y luego volvía a mi lado.
Para distraernos entre nosotros dos le comenté a Marcos qué pensaba hacer con lo que ganáramos en esa obra. Me respondió que era para aguantar unos cuantos días más sin tener que ir a los comedores públicos porque eso lo hacía sentir muy mal. Comprendí que con la poca edad, -en realidad ¿era poca?- que teníamos no era para sentirnos orgullosos tener que depender de la caridad. Tanto su familia como la mía, si bien habían sido gente muy pobre, siempre se ganaron su sustento y el de sus hijos. En cambio nosotros, ni habíamos querido tener hijos porque dudábamos de poder mantenerlos y educarlos. Éramos tantos los que andábamos dando vueltas por la calle, buscando algún trabajito por hora que nos sacara del paso por un día al menos... Además de la penosa sensación de andar buscando trabajo, estaba el tema del clima: el calor extremo o el frío podían llegar a ser un plus de tortura meteorológica. La lluvia y la neblina llegaban a constituir un bello reflejo del estado del alma cuando los días eran grises o cuando no se podía huir de la tempestad o de los humildes chaparrones. El clima se empeñaba en estar presente en nuestros pensamientos cada despertar de cada día.
Ya cuando creíamos que nada iba a pasar y que todo había sido un mal entendido, llegó un coche y estacionó frente a la puerta de la oficina. Bajó un hombre de unos 45 o 50 años y una mujer detrás con un bibliorato y un portafolio. El hombre abrió en forma decidida la puerta después de habernos hecho una breve inclinación de cabeza a modo de saludo vago. La joven entró y a los pocos minutos volvió a salir para decirnos que sólo podía atender una hora, a lo sumo, dos, pero que no nos preocupáramos porque al día siguiente empezarían la prueba a primera hora de la mañana. Esta noticia corrió a lo largo de toda la fila, como un viento entre los árboles. A su paso, las personas que estaban desde muy temprano esperando se iban poniendo de muy mal humor.
Algunos empezaron a vociferar contra todo el mundo y en especial contra aquellos que no vacilaban en burlarse de la gente. Otros, mansamente comenzaron a despedirse asegurando que al día siguiente vendrían temprano para ocupar un lugar más cercano a la puerta de la oficina. No faltaron los que se despedían pero sin ánimos de presentarse nuevamente. Nosotros no sabíamos qué hacer, nos miramos sin hablarnos para ver cada uno en el rostro de la otra persona, alguna señal que indicara qué haría y así poder asentir sin haberse comprometido... Pero esa actitud no sirvió porque tanto Marcos como yo estábamos agotados, con el cuerpo dolorido, con hambre y también frío.
Sin decir palabra, cada uno empezó a caminar sin mirar al otro. Pronto me di cuenta que estaba sola, que ya Marcos se había perdido en el montón de gente que se dispersaba con gestos de ira. No quise esperar para ver si Marcos me alcanzaba, aunque me di vuelta varias veces pero, al no divisarlo ni cerca ni lejos, seguí caminando con paso cada vez más rápido…

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Origen de las imágenes negativas

Los amantes de René Magritte



Las imágenes negativas que ciertos grupos humanos proyectan sobre otros grupos humanos, nunca son casuales o accidentales. Tampoco obedecen a la ignorancia o el azar.



Normalmente, esas imágenes negativas van asociadas a la discriminación, a la explotación o sirven como argumentación para eliminar al contrario. También pueden deberse al miedo que produce el otro.



Es importante destacar que la imagen negativa será más intensa cuanto más necesaria se haga su explotación. Las mujeres fueron comprendidas como poco inteligentes pero astutas. El hombre siempre se sintió amenazado por la inteligencia de la mujer aunque no ignoró su carácter de astuta.

sábado, 22 de diciembre de 2007

22 de diciembre de 2007



Los seres humanos terminan por odiar las reglas que se imponen. Para encontrarme con José María debía engañar a Ronald: "estuvimos tomando un café en el bar de la esquina."
El bar era un cuarto prestado en alguna casa que nunca más reconoceré; era un abrazo entre los brazos del deseo; era la felicidad que se encuentra en la calidez de dos cuerpos que se demandan; la juventud de nuestras esperanzas decapitadas por algún tabú.
La tibieza de una mano suave aferrando mi cuerpo en la sorpresiva elección de fragmentos ansiosos de caricias.Un lamentar la prisa del reloj empañado por nuestro aliento mientras nos vestíamos de pronta despedida.
Como troncos que alguien amontona intentamos ejercitar la libertad.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Razonamiento...




Si en la pareja hombre/mujer, la mujer siempre es el Otro.


Entonces, todo lo que ha sido dicho sobre las mujeres resulta ciertamente parcial, pues siempre lo han dicho los hombres.


Estamos pensando...


La otra y yo pensamos que podemos mantener una cordial relación si cada una de nosotras se cuida de no trasvasar su propio espacio en perjuicio del Otro. Es cierto que por momentos no hay nada que haga pensar que somos dos personas, pero otras veces, las diferencias son claras e inocultables. Una recuerda una fecha y la otra sólo tiene presente hechos un poco traumáticos. Tampoco se puede decir que nos complementemos. Nada de eso.
Una carga con la responsabilidad y la otra con la culpa de no se sabe qué.
Se que coincidimos en muchas cosas y que nunca terminaremos por absolutizarnos. La dualidad nos vuelve equilibradas y evita el egocentrismo. Nos da en la unidad, una actitud tolerante y tendiente a ser ecuánime para el Otro.